miércoles, 2 de noviembre de 2022

Desconcierto

 

 La muchacha abrió los ojos desconcertada. No recordaba nada. Ni su nombre, ni su edad, ni sus señas. No tenía cartera. Su reloj marcaba las 4:30. Estaba en un autobús. Notó la mirada del conductor sobre ella.
—Hemos llegado al final de la ruta— el conductor habló mientras ella se frotaba los ojos, la luz de una farola le estaba dando en la cara.

—¿Cómo he llegado hasta aquí? — preguntó ella.
El conductor desvió la mirada hacia el frente, de nuevo mirando a la carretera.
—Tiene que bajarse aquí.
La chica se levantó, notando un dolor que le subió por las piernas. El conductor abrió la puerta y ella bajó del autobús. Miró a su alrededor mientras oía el vehículo detrás suya arrancar y dar la vuelta, dejándola completamente sola. Estaba en una calle iluminada por farolas, aunque dos de ellas parpadeaban. Había poca luz más que eso, salvo un cartel de farmacia que producía una luz verde que indicaba la hora. 4:35am. Palpó sus bolsillos para encontrar un móvil algo viejo y completamente apagado. Al encenderlo, vió que solo tenía un 10% de batería, por lo que se apresuró a entrar en la aplicación teléfono, ya que no había muchas más aparte de esa. Sin embargo, no había llamadas recientes desde hacía más de un año, y el único nombre que aparecía en su lista de contactos era “Adam”. Marcó el número, pero nadie respondió. Levantó la vista hacia la farmacia una vez más. “Debería intentar averiguar dónde estoy.” Se acercó a la puerta, y encontró a una chica de unos 20 años. Por su cara, no esperaba ver a nadie llegar a esa hora.

—Hola...¿Puedo ayudarte en algo?
—¿Podrías decirme donde estoy, por favor? —La chica la miró con una cara extraña, y notó como analizaba su rostro. Instintivamente, llevó una mano a su mejilla para encontrar una venda.
—Estás en la calle 567—Pero al notar la mueca que hizo la chica, la farmacéutica añadió—En ... ¿Madrid?
—Ah. Gracias...
La chica salió de la farmacia. ¿Madrid? Un recuerdo le vino a la mente al oír el nombre de aquella ciudad. Ella misma haciendo las maletas, preguntándose por qué tenía que irse justo ahora, una despedida y el sonido del tren. Un sonido llenó el silencio de la noche. El móvil empezó a vibrar en su bolsillo trasero. Lo sacó y vio el nombre de Adam en la pantalla iluminada. Descolgó y
llevó el móvil a su oído. No dijo nada hasta que en la otra línea se escuchó:
—¿Iris?
...

Adam estaba durmiendo cuando un sonido lo despertó. Abrió los ojos. No podía haber sido la alarma, ya que todavía estaba oscuro. Encendió el móvil y vio que tenía una llamada perdida. Entrecerró los ojos para ver mejor el nombre. Iris. Adam se quedó paralizado. Llevaba sin saber nada de Iris más de un año. Ella le dijo que se iba a Barcelona por el trabajo de sus padres. Prometieron llamarse, pero Iris nunca le devolvió las llamadas. Unos meses después le llegó un sobre. No tenía nada escrito salvo el nombre de Iris. La carta estuvo varias semanas sobre la mesa, no se atrevía a abrirla. Sin embargo, acabó abriéndola para encontrar una nota de Iris en la que decía que estaba a salvo, y que no se preocupara por ella. Aún así, Adam se asustó, extrañándole que Iris no hubiera dicho nada más ni
la hubiera llamado.
Adam intentó contactar con Iris de diferentes formas, pero no había ni rastro de ella. Contactó con la policía después de eso, y se abrió una investigación, pero cerraron el caso al poco tiempo por falta de pruebas. Ahora lo estaba llamando. ¿Sería ella realmente? Cogió su teléfono y le devolvió la llamada. Fuera quien fuera que estaba en la otra línea no dijo nada,
por lo que preguntó.
—¿Iris? ¿Eres tú?
—¿Adam?
—Si, soy yo. ¿Dónde estás? — Adam escuchó como Iris le decía una dirección
a unas calles de donde él estaba —Voy para allá, quédate ahí.
...
Iris se despertó en una habitación que no reconoció. Agudizó el oído y escuchó pitidos y murmullo que venía de detrás de la puerta de la habitación. Estaba en un hospital. Intentó levantarse, pero solo consiguió marearse. Trató de no hacer ningún ruido, pero no debió de conseguirlo, ya que segundos después una enfermera entró a la habitación.
—¡Hola! ¿Te encuentras mejor? Ahora mismo es posible que estés un poco desorientada, pero se te pasará pronto. ¿Te acuerdas de algo? Iris intentó hacer memoria. Lo último que recordaba es haber colgado el teléfono, esperar hasta que un coche apareció por la esquina de la calle. Un chico de unos 19 años bajó del coche y la miró. Por su expresión, parecía que no había pensado verla realmente allí. El chico empezó a avanzar hacia ella, cuando empezó a marearse. No recordaba nada más después de eso.
—¿Me desmayé? —preguntó. La enfermera asintió y murmuró algo que Iris no entendió. Salió de la habitación y regresó con el mismo chico que se había bajado del coche.

...

Cuando se hizo de día, Adam estaba hablando con la enfermera sobre Iris cuando un ruido se escuchó dentro de la habitación. La enfermera le dijo que esperara allí mientras ella iba a revisar que todo estaba bien. Cuando salió, le hizo una seña silenciosa para que pasara. Iris estaba sentada en la cama.
Nadie dijo nada hasta que la enfermera llenó el silencio.
—Creo que sería mejor dejar a Iris descansar hasta que se encuentre mejor.
Podéis hablar unos minutos, pero volveré dentro de poco—con esto, dio media vuelta y salió de la habitación.
—No...No me acuerdo de mucho. Pero creo que empecé a acordarme de ti ayer. ¿Qué es lo que me ha pasado?
—Éramos mejores amigos... Un día me dijiste que tenías que irte por tus padres, pero cuando te fuiste nunca volví a saber nada más de ti. No... bueno, tus padres siempre habían sido muy estrictos contigo, aunque teníamos un teléfono para que pudieras contactar conmigo mientras no estabas, pero nunca
llamaste. No sé qué te pasó—la mirada de Iris pasó de la cara de Adam a sus brazos, llenos de vendas recién cambiadas—Los médicos han dicho que tienes amnesia post-traumática, y que te irás acordando de todo poco a poco.
— ¿Qué les ha pasado a mis padres?
—No lo sé. Es—Adam fue interrumpido por la puerta abriéndose de nuevo, la enfermera se asomó.
—Lo siento, me gustaría daros más tiempo, pero la policía ha venido para hacer algunas preguntas.
Adam dejó la habitación.
...
Unas horas después, la policía seguía interrogando a Iris. Estaba sentado en la sala de espera cuando lo llamaron para ir a testificar. Adam no entendía que podía saber él, pero no hizo preguntas. Los siguió hasta una sala vacía.
—¿Conocías a los padres de Iris? —preguntó uno de ellos.
—No mucho, creo que los vi un par de veces, ¿que ha pasado con ellos? —
Los dos policías se intercambiaron una mirada antes de que el otro contestara.
—El padre de Iris está arrestado por distintos delitos de robo, suplantación de identidad y encubrimiento. Se ha sabido hace poco que su familia estaba relacionada con una de las redes de atracadores y estafadores más grandes de España. Estamos intentando averiguar si Iris sabía esto—Adam no sabía que decir después de esto. ¿Iris lo sabía? Conocía a Iris desde hacía años, era su
mejor amiga, al principio le había resultado extraño no saber mucho de sus padres, pero con los años dejó de importarle. Solo cuando Iris le dijo que se iban por el trabajo de sus padres volvió a replanteárselo, pero ya era tarde para preguntar.
—¿Qué ha pasado con su madre?
—Su madre ha muerto de un disparo. Todavía estamos intentando saber que pasó exactamente, pero por el testimonio de su padre podríamos decir que ambos intentaron traicionar a su jefe y no salió como esperaban. Creemos que Iris fue testigo de todo esto, y que al intentar defender a su madre salió herida,
hubo un forcejeo y al final salió huyendo. Después de eso, Adam les contó lo poco que sabía y le dejaron solo con sus pensamientos.
...

 

Después de eternas horas de interrogatorio, Iris cayó rendida en la cama de su habitación. Había muchas cosas que había empezado a recordar, pero el recuerdo de la muerte de su madre le afectó de nuevo. Los policías prometieron volver al día siguiente y la dejaron descansar. Ahora que había
recuperado parte de sus recuerdos, tenía mucho en qué pensar. Los policías le habían dicho que su teoría era que sus dos padres habían querido traicionar a su jefe, pero lo cierto es que no fue así. Su padre había empezado a subir dentro de la jerarquía de la red, y se le estaba empezando a subir a la cabeza.

A causa de estos ascensos, tuvieron que mudarse a Barcelona, más cerca de la costa en caso de tener que huir. A su madre esto no le parecía bien, y ellas dos tenían planes de escapar a otro país. Fue entonces cuando le mandó la carta a Adam, pues no podían correr el riesgo de volver a Madrid después de huir, y quería que supiera que estaba bien. Sin embargo, su padre se enteró de sus planes y, cegado por el poder, las delató. Iris no podía pensar en otra cosa que no fuera eso. Su padre podría haberlas dejado ir, su madre intentó explicarle que no iban a delatarlos, simplemente querían una vida mas
tranquila, pero su padre no se arriesgó. Iris vió con sus propios ojos la ejecución de su madre. Al ver eso, Iris delató la red y al poco rato, hubo una redada. Cuando se dieron cuenta de lo que Iris había hecho, los hombres de su padre intentaron matarla a ella también. Tras un forcejeo, consiguió escapar.
¿Qué iba a pasar con ella ahora? Ya era mayor de edad legalmente, el Estado no iba a hacerse cargo de ella. Pensó en retomar los estudios, y casi se ríe al pensar en ella en la Universidad como si nada. Tal vez debería preguntarle a Adam si podía quedarse en su casa por un tiempo. Pensó en Adam. Se sentía
culpable por no haberle llamado, aunque sabía que no podía hacerlo. No quería ponerlo en peligro más de lo que lo hizo al ser su amiga. Mientras pensaba en su futuro, se quedó dormida. Tal vez, ahora que todo había acabado, podría vivir una vida tranquila como su madre habría querido.

                                                                                                    Carmen Padilla Sánchez 3ºESO-A

De nuevo en la ciudad

Tras años de ausencia, volvió a la ciudad en la que sucedió el accidente que durante tanto tiempo quiso olvidar. Durante este tiempo, ha estado luchando por descubrir quién fue el asesino del doctor Quiroga, un gran médico e investigador que por seguir con su último trabajo le llegó la muerte…

Al llegar de nuevo para investigar el caso, todo estaba cambiado, las calles, nuevas urbanizaciones, vecinos, pero lo que siempre estaba ahí era la cafetería Berlín, con su agradable olor a café recién hecho. Siempre estaba el señor Alberto para atender a los clientes.

-¡Hola! Buenos días, ¿Cómo está? Me alegro de volver a verle.

-Bien chaval, tú estás muy cambiado, ¿Qué tal por la ciudad de nuevo?

-De vacaciones descansando.

-Qué bien, pues disfruta del momento, amigo.

-Gracias, Alberto.

 

Después de saludar al señor Alberto, me fui al lugar del accidente… quería olvidar todo y aclarar de una vez lo que ocurrió. Según el mapa, tenía que ir a pie hasta llegar a la casa del Doctor Quiroga, un camino lleno de bosque abandonado, ya que nadie quería ir allí, porque según las malas lenguas estaba presente las noches del día 5, que fue la noche del accidente.La mochila pesaba y me detuve a beber agua, de pronto escuché un sonido que llegaba no muy lejos de la zona, fui allí y unos arbustos se movían sin parar, avancé…y zas! tropecé con alguien, la caída fue hacia atrás y mi sorpresa fue que era un niño de unos 12 años aproximadamente.

 

 -¿Estás bien, chico? El chico estaba asustado, lleno de barro, descalzo y        creo que días sin comer.

-¿Hola? No te voy a hacer daño,

-¿Cómo te llamas?

-Andrés dijo muy bajito…

-bien guay, yo me llamo Javier.

 

Abrí mi mochila y le ofrecí mi bocata y una botella de agua, rápidamente lo cogió pero no se lo comió.

-¿Por qué no te lo comes?

-No es para mí, mi madre necesita ayuda, por favor,

-¿Puede ayudarme?

-Claro, dime donde es el lugar y vamos. El niño parecía volar, cada vez que me adentraba en el bosque parecía que no era la ciudad que yo había visitado, sino una zona mágica…

Cuando llegamos, estaba muy cansado y lo que ví fue triste, una pobre mujer en el suelo con herida de arma blanca, no era profunda pero podía ser grave. Me armé de valor y le hice abrir al niño el botiquín para realizar con rapidez la cura de la herida.A la hora, ya estaba todo estabilizado y cerca había como una señal de fuego.Pregunté a Andrés si había casas cerca, pero por la cara de terror que puso, mi mente se puso en alerta.

- Señora ¿Quién le ha hecho esto? la mujer abría y cerraba los ojos, empezó a hablar algo que no se entendía.

-Por favor ¿Puede repetir? En ese momento me dio un papel con un símbolo… eran unas serpientes.

-¿Qué quiere decir esto? La cosa se está poniendo interesante.

 

 Llevé a la mujer al hospital como pude, fui a la comisaría y denuncié el caso, Andrés se lo llevaron para que descansara hasta el día siguiente. El caso del accidente estaba relacionado con el papel que me dio la mujer aquella noche. No dejaba de pensar en el dibujo. Quedaban un par de horas para amanecer y no quise perder tiempo. Me fui a la casa del doctor Quiroga, aquello estaba muy abandonado, la puerta de entrada no existía. De pequeño me encantaba estar en la biblioteca, había tantos libros, un mundo enorme que descubrir. Con mi linterna empecé a investigar la zona, había mucho polvo, de pronto en una moldura de una esquina empieza a girar una puerta y… había un pasadizo enorme, muy oscuro; allí no se veía nada. Seguía avanzando y cuál fue mi sorpresa cuando vi un interruptor. Pulsé y se encendió la habitación ¡que era un gran laboratorio del doctor! Aquello era alucinante, miles de pruebas, proyectos y avances médicos de un gran hombre al que le quitaron la vida. Aunque algo no encajaba, el dibujo de las serpientes….

Me fui a la zona superior de la casa, vi que no había cobertura en el móvil para consultar qué quiere decir el símbolo para buscar pistas y si está relacionado. Cuando me iba a marchar de la casa, vi que en la zona superior de la casa había una buhardilla con una puerta extraña, la observé por lo rara que era y cuál fue mi sorpresa que en lo alto de la puerta estaban las serpientes pintadas sobre la madera…. Intenté abrir la puerta, sin éxito, ya que necesitaba una combinación de números, volví a mirar la puerta por si había una pista y de nuevo el papel con el dibujo. Estaba amaneciendo y la luz entraba por las ventanas rotas de la izquierda, llegándome a los ojos. El papel como lo tenía en la mano hacia arriba se trasparenta algo por detrás y eran ¡números! estaban en forma de triángulo eran los siguientes: 804 y la puerta se abrió lentamente. Allí había utensilios extraños, animales en jaulas pero muertos, como unas especie de pócimas… en fin pero todavía había algo más, una especie de sala donde había algo de ruido, avancé despacio, escuché y desenfundé la pistola, seguía el ruido más fuerte como respiración agitada,! Alguien estaba allí encerrado! La puerta no era compleja, con un clip hice lo posible para hacer llegar al interior del pomo e hice girarlo. Lo que vi fue espantoso, un hombre anciano, sucio, sin luz, comida podrida…no sabía quién era, pero tenía que salir aquel pobre hombre de allí y hacer saber a mis compañeros lo que había descubierto. Cuando conseguí salir de allí no podía creer lo que estaba viendo, ¡era el doctor Quiroga! sus ojos eran los de siempre, astutos, inteligentes…

-Doctor ¿Cómo ha estado tanto tiempo aquí?

-Chico listo, te dije que serías un buen policía, sonrío y anduvo con dificultad.       -Tienes que sacarme de aquí con urgencia, nadie puede verme con vida,hasta que consiga hacer público mi ultimo experimento que cura un virus letal para la humanidad, pero no conviene a mucha gente, por eso el accidente, el encierro, solo he tenido contacto con una chica que mandaban con la comida.

-Ya me estaba cuadrando todo,la mujer herida,el dibujo de las serpientes…       

        -¿Quién es la chica?

-Es mi hija dijo el doctor.

-Bien entonces he visto también a un niño…

 -Sí, es mi nieto, y los dos corren peligro.

-No debe preocuparse, están a salvo le dije al buen hombre ya le contaré   con mas detalle lo que ha ocurrido,de momento vamos a mi coche y le llevaré a zona segura.

 -!A la policía no! Hay mucha gente infiltrada y debes de llevarme lejos y luego llevar a mi familia conmigo.

-Estupendo le dije, es mediodía y debe de estar en el maletero un tiempo.

-Vale, no te preocupes, estoy acostumbrado.

 

El viaje fue sin complicaciones,me despedí de Alberto, compré comida para despistar y llegamos a destino desconocido. Tres meses después, el doctor Quiroga se reunió con su familia con identidades distintas para una vida nueva y yo con un caso resuelto más y por fin conseguí olvidar un accidente que nunca llego a existir.


Marco Tamaral Monzón 3ºESO-B


lunes, 24 de octubre de 2022

Lágrimas sin vida



Lo reconocí inmediatamente y eché a correr tras él, pero lo perdí al dar la vuelta a la esquina. Me dolía el corazón, sentía que temblaba debido al frío sentimiento de perderle, ya había sucedido infinitas veces, no podía volver a permitirme fallar. La última vez fue de las duras, la sume a una de las peores experiencias de mi larga vida, lo había logrado, había superado la prueba, y aun así me lo arrebataron. Tristemente pensé que tendríamos al fin nuestro final feliz, pero el destino fue celoso, y no lo quiso así.

Seguí corriendo por las oscuras calles de Milán, sus asfaltos pedregosos me estaban torturando los pies, había también una farola, hacia un ruido ensordecedor, escuchaba claramente su bombilla avisando a la ciudad que había cumplido con su misión, que quería apagarse. Seguí corriendo, me ardía la garganta de las dolorosas y profundas respiraciones que mis pulmones daban, sentía puñales por todo el cuerpo, me pedía que parase, pero los recuerdos inundaban mi mente siendo tan poderosos que incluso insonorizaban el dolor.

No pude evitar pensar en la peor de las situaciones, el miedo de volver a perderlo estaba nublando mis capacidades. Corrí por más de una hora para nada, lo había perdido de vista.

Me escondí detrás de la pared de una antigua casa en ruinas y me dejé escurrir por ella hasta sentarme en el suelo, y lloré, lloré volviéndome a sentir esa adolescente de Bulgaria a la que le habían arrebatado a su amor. Desgarré mi garganta gritando, ya afectada por el esfuerzo anterior. En ese momento no me importó en absoluto el molestar a los milaneses que habitaban mis alrededores, solo tenía ganas de matar, no había preferencia ninguna, solo quería ver el sufrimiento de alguien, provocarle tanto dolor que hiciese que el mío pareciese una nadería, quería ver a alguien rogar por su vida, rogarme que no le drenase la sangre, sentirme poderosa de nuevo.

Después de tantos años había llegado a la conclusión de que el amor nos vuelve débiles, cualquier persona que este realmente enamorada de otro ser humano daría su vida por él y eso es lo que me pasaba a mí con Alessio.

Reconocí su olor, el de la vainilla mezclada con el tabaco, era característico de él, únicamente de Alessio, así que levanté rápidamente la cabeza para encontrarme con él, lo tenía justo de pie delante de mí. Alessio era un hombre alto, delgado y sin un cuerpo musculoso, desde que lo conocía nunca lo había visto entrar a un gimnasio, su pelo era precioso, me encantaba su color azabache además de lo suave y liso que era, tenía una longitud más larga de lo normal, había mechones que incluso pasaban sus orejas. Sus ojos eran de color avellana mezclada con un verde claro, haciendo que sus pupilas resaltasen, tenía una nariz aguileña, típica nariz italiana, aunque la suya tenía unas proporciones perfectas; ese día llevaba una camisa blanca con el primer botón abierto, y unos pantalones negros de traje conjuntados con la chaqueta, era su estilo desde hacía años. Finalmente él inició la conversación.

-       -Hola, ehh, buenas noches, pasaba por aquí y he oído gritos. ¿Estás bien? ¿Te ha ocurrido algo?

-       -Siento haberte preocupado, mal de amores supongo, gracias por preguntar.

Mi estómago sufría la enfermedad temporal de las mariposas y mi corazón la del olvido, como dolía el tenerle enfrente y que no recordase absolutamente nada, siempre era así, y yo no podía cambiar nada.

-       -Te podría acompañar a casa si no te importa, al fin y al cabo, es de noche, no me gustaría que volvieses sola, así solo pareces vulnerable.

Si él se acordase de lo que yo realmente era sabría que yo sola podría con una docena de hombres como él, pero aún no podía saberlo, así que tocaba fingir.

-       -Sin problema, y muchas gracias.

Me acompañó hasta mi casa, durante el camino charlamos sobre diversos temas: Milán y la forma en la que llegamos a ella, el cielo, nosotros mismos...La conversación estuvo entretenida, hasta que preguntó por lo que me había pasado minutos atrás.

-       -Realmente parecía que sufrías antes, ¿puedo preguntar qué ocurría?

No sabía que decirle para no acelerar el proceso natural, si le decía la verdad sufriría el shock traumático que ya sufrió en ocasiones anteriores, así que, ahora que lo tenía, no podía volver a dejarle escapar.

-       -Un engaño.

No quise especificar más, aunque sabía que después de esa pobre respuesta él haría más preguntas.

-       -Lo siento mucho.

Los siguientes 20 minutos fueron un poco incómodos, ninguno de los dos se atrevía a hablar. Después de un rato por fin llegamos a mi casa, nos despedimos y quedamos en vernos cualquier otro día, sin presiones. La única presión era que él en dos meses cumpliría sus 22, y me lo arrebatarían de las manos como habían hecho las brujas todas las veces, llevándose partes de mi corazón desde 1864.

Esa noche me metí en su mente, le hablé para que reconociese mi voz, le enseñe nuestros mejores momentos juntos durante 1863 ahorrándome su muerte, aún no era el momento de ella, no tenía la última palabra.

Conocí a Alessio por primera vez el 15 de enero de 1863, en ese momento yo tenía mis 21 recién cumplidos y buscaba la manera de ganarme la vida en Bulgaria. En aquellos años nadie ofrecía trabajo a una mujer de pocos años y sin experiencia, tristemente solo servíamos para tener hijos y cuidar de la casa, así que tuve que ganarme la vida robando en los mercados y palacios. Mi familia me había enseñado a hacerlo, durante toda mi infancia nos fuimos trasladando por diferentes ciudades y países en busca de mejores vidas, y como apenas teníamos recursos, había que robarlos. Nunca me sentí demasiado orgullosa de ello, pero no me arrepiento, lo primero de todo era nuestra supervivencia. Finalmente se corrió la voz tras los numerosos hurtos que fui realizando, y se organizó un baile para intentar cazarme, ahí fue donde nos cruzamos por primera vez.

Alessio era el hijo mayor de Eloy y Marian, los reyes de Bulgaria, por lo que Alessio era el heredero al trono. Desde hacía semanas se oían rumores de un posible casamiento entre Alessio y Brianne, princesa de Alemania y heredera al trono de aquel país, ya que sus progenitores así lo habían pactado, quisieran o no. Independientemente de eso entré en aquel palacio con un vestido robado, haciéndome pasar por una dame gleisse, así era como llamaban a las mujeres de clase alta en Bulgaria. Entré por la puerta principal, para no levantar sospechas y simplemente me dirigí a los aposentos reales, no muy lejos del salón de baile, asi que me fue fácil encontrarlos. Justo cuando cruzaba el largo pasillo oí una discusión, supuse que eran el rey ay el heredero por la conversación que estaban teniendo.

-       --Necesitas una esposa ya, no podemos esperar más, la gente hace preguntas hijo y nosotros no podemos seguir declinando ofertas.

-       -Padre, no puedo casarme con Brianne.

-       -Alessio esto se está yendo de las manos, te casarás con ella quieras o no, yo ya no puedo cumplir mis deberes como rey, y el pueblo no quiere un rey sin una reina.

La conversación terminó, solo se oyó un golpe, como si se cayese un asiento. A continuación, se abrieron las puertas de la estancia de par en par, chocando con las paredes debido a la fuerza con la que habían sido abiertas. Rápidamente corrí a esconderme en una de las habitaciones próximas, grave error, ya que resultó ser la de Alessio.                                                                                                  

Nos encontramos de frente, ambos impresionados por el momento, no se asustó ni avisó a caballería, cosa que me extraño y agradecí. Tomé su silencio como signo de que explicase lo que estaba ocurriendo, así que me decidí a hacerlo.

-       -Soy nueva en la corte y he confundido la estancia a la que debía dirigirme, discúlpeme majestad.

A continuación de eso hice un intento de reverencia, con la intención de mostrar respeto y sumisión.

-       -Levántese y preséntese.

Acaté la orden con rapidez, de forma inconsciente.

-       -Mi nombre es Katerina Wed, sobrina del conde Richard Wekings.

Rece en silencio que no conociese a nadie que se llamase así y me dejase en paz, aunque técnicamente la que molesta era yo.

-       -¿Por qué no tienen mismos apellidos?

-       -Porque soy pariente lejana.

-       -¿Por qué debo confiar en usted?

-       -Eso es decisión propia.

La conversación no acabó ahí, seguimos hablando durante la noche, y al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente y así sucesivamente, durante todo 1863 y mitad del 64, hasta que nos enamoramos. Nuestra relación era prohibida, él estaba casado con Brianne y yo era una asquerosa bruja que solo sabía mentir. Alessio salía todos los días de Palacio a las cuatro de la tarde, con la excusa de ir a cazar, a partir de ahí empezaba nuestro tiempo juntos, que aunque no era mucho, nosotros disfrutábamos como si fuesen 100 vidas.

Su familia acabo descubriendo nuestro romance, a partir de ahí todo empeoró.

Él no podía salir de palacio, por lo que nos comunicábamos por cartas. En sus cartas solo había tristeza, narraba historias sin sentido, incluso había papeles arrugados por las lágrimas que habían caído mientras su escritura, me partía el corazón verle sufrir de esa manera.

Dejó de escribirme por unos días, después de las anteriores cartas recibidas me preocupé, y decidí colarme en palacio. La imagen que encontré terminó de partirme el corazón.

El cadáver de Alessio se encontraba en medio del salón, justo en el medio, y rodeado por un círculo hecho de sal. El dolor que provocó la imagen fue inhumano e hizo que cayese al suelo, al lado del amor de mi vida había una carta de su puño y letra, en la que ponía lo siguiente:

 

Querida Katerina,

Vienen a por mí, oigo voces susurrarme al oído que lo que hago está mal, que debería parar. A veces, incluso siento manos tirar de mi cuerpo de forma cruel, intentando hacerme daño, intentando matarme. Sé que puede parecer una locura, incluso yo lo creo así, pero cada día se siente peor. Las voces también hsblan de ti, dicen que eres sucia, una bastarda, que no mereces ser feliz. En las paredes de mi alcoba veo muchas veces repetido el mismo mensaje, DAME ROUGE, y no sé que es lo que significa. 

Necesito tu ayuda Katerina, ven, te lo ruego.

Alessio.

Sabía lo que había ocurrido, mi antiguo aquelarre, Le legared lo había matado delante de mí, y yo no había sido capaz de verlo. Mi aquelarre era un conjunto de brujas que trabajaba con la sangre, sacábamos nuestro poder de la sangre humana. Deje mi aquelarre con 19 años, y me busque la vida sola, sin el uso de mis poderes, como una humana normal. Mi aquelarre se sintió traicionado, y juraron eterno odio a mi persona, arruinando cada progreso que hacía en mi vida.

En ese momento sentí un dolor agudo, bajé mi cabeza a mi abdomen, de donde procedía el dolor y ví sobresalir el puñal. El Trahion Bell, el puñal que toda dame legared  tenía, una de las mías había acabado con nuestras vidas.

Me condenaron a reencarnar y revivir la historia de distintas maneras siempre que la réplica de Alessio muriera. Desde el 14 de Julio de 1864 revivo la historia, siempre con el mismo final, su muerte y reencarnación, mientras yo sigo igual, no envejezco ni cambio en nada solo vivo la muerte del amor de mi vida una y otra vez, hasta que me pierda a mí, hasta que pierda mi corazón, hasta que mis lágrimas queden sin vida.

                                                                                   Marta Córdoba Villegas 3ºESO-A


Los Smith

Esta casa la veía todos los días cuando me levantaba. Era una casa de ladrillo visto, con dos plantas y un patio, además de una piscina, aunque esta no la usaban demasiado. La casa daba un aire rústico y un poco sombrío, ya que era poca luz la que entraba en el interior. La familia que solía vivir aquí se iba todos los fines de semanas a casas rurales o de senderismo, eran sus actividades favoritas. Cuando se iban no se notaba su ausencia, era una familia seria, silenciosa, realmente impresionaban. El matrimonio se dedicaba a los negocios, eran parte de una gran empresa. Sus hijos desde pequeños siempre mostraron una alta inteligencia y raras veces salían a jugar como el resto de los niños. Daban la impresión de ser la familia perfecta pero como todas, siempre guardan un gran secreto. Los Smith tenían mucho más que contar. 


Un viernes como otro cualquiera salí de trabajar y llegué a mi casa, eran las ocho de la tarde y el motor del coche de los Smith ya estaba sonando, lo que significaba que, como todos los fines de semana se iban a realizar alguna actividad, me parece que el de esta semana era senderismo. Mas cuando salgo a comprar al supermercado escucho que mis vecinos hablaban entre sí muy nerviosos, como si algo hubiera ocurrido. Nunca imaginé que esto pudiera ocurrir, tras muchas versiones escuchadas supe que los Smith tuvieron una pelea doméstica, al parecer realmente preocupante se empezó a escuchar discusiones entre el matrimonio, más tarde se unieron los dos hijos, a lo que más tarde le sigue un silencio aterrador. Por último se escucharon fuertes ruidos que asustaron al vecindario.

Pasado el fin de semana no habían vuelto del senderismo, cosa que fue aún más preocupante. Me picaba la curiosidad; hacía ya casi un mes que la familia no volvía. Al anochecer decidí entrar en aquella casa. Jamás imaginé que en el polvoriento cajón de la mesa encontraría dos anillos de matrimonio ensangrentados. Dicha mesa se encontraba en el patio, al lado de la puerta de la casa. Me resultó relativamente fácil entrar y colarme por el patio, el muro no era muy alto. Decidí dejar los anillos allí y procedí a entrar por una ventana, suerte para mí que esta no tenía ningún tipo de protección el cual no me dejase entrar. La casa era sombría, todo ordenado y no había nada en particular, salvo que en el suelo había hallado huellas, las cuales parecían de barro. Seguí las huellas que me hicieron salir del salón y que me llevaron al pasillo. No era muy profundo, terminaba con las escaleras de la segunda planta. Subí las escaleras siguiendo el rastro de huellas el cual me llevó al cuarto de baño. Lo primero que vi fue la bañera llena de agua con hielo. Había un par de toallas tiradas y por los muebles, los cuales manchados de huellas de barro. También encontré varias gotas de sangre esparcidas por el lavabo, que me llamaron la atención. Seguí explorando sin saber qué podría encontrarme, realmente estaba nerviosa.

La siguiente habitación fue la del matrimonio donde el escenario fue totalmente distinto. Encontré un cuerpo totalmente irreconocible, tenía la cara deformada por las heridas que le habían provocado. Pero podría decirse que podría ser el padre o el hijo mayor, eran muy altos al contrario que la madre y el hijo menor. El cuerpo estaba tirado en el suelo, la imagen impresionaba bastante. Me fijé mejor y en una mano le faltaba el dedo anular donde tanto la mujer y el hombre llevaban los anillos de casados, lo que me indicó que este cuerpo era el padre. Me quedé sospechando en la señora Smith, pensando si todo esto habría sido cosa suya. Inspeccioné el resto de la habitación pero no había nada relevante. Salí temiéndome lo peor, imaginándome todo lo que pudo haber pasado.


La última habitación era el cuarto de los dos hermanos, había una litera a la derecha, un escritorio en medio con varios libros sobre él y el armario a la izquierda. Revisé todo y encontré en el armario una masa de ropa desordenada, una mochila con juguetes que probablemente sería del menor pero nada más. Volví a bajar las escaleras y salí de la casa, me faltaba el patio, tenía que asegurarme de que no me faltase por ver nada más.

Había muchos hierbajos, estaba todo dejado, tenían un gran patio que se dividía en el trasero y en el delantero. Decidí comenzar por la parte delantera la cual tenía una piscina grande pero sucia y descuidada, sin agua siquiera. Contaba con un muro que rodeaba la casa y varias plantas por las esquinas las cuales todavía parecían tener buen aspecto. Me asomé a la piscina y había un saco muy sucio, lleno de barro donde encontré otro cuerpo, el cual pude reconocer, era el hijo menor. Salí de la piscina pensando e intentando unir distintas pistas de lo que había visto por el momento para descifrar lo que pasó.

Escuché ruidos por la parte trasera del patio y no me quedaba otra que esconderme en el interior de la casa. Mientras corría temiéndome que había vuelto el asesino, buscaba desesperadamente un sitio el cual no me encontrara. Subí al dormitorio de los hijos y cuando iba a cerrar la puerta alguien puso su mano en mi hombro. No tuve el suficiente tiempo de girarme y descubrir quién era, fue inesperado, no escuché acercarse hacia mí nada ni nadie. Entonces recibí un fuerte golpe el cual hizo que no me volviera a despertar.

Así termina todo, no debí entrar en dicha casa, pero como ya saben, la curiosidad mató al gato.

                                                                                           Natalia Canales De la Fuente 3ºESO-D


domingo, 23 de octubre de 2022

Lo vi

Tras unos momentos de duda lo reconocí inmediatamente y eché a correr tras él, pero lo perdí al dar la vuelta una esquina. Le conocí hace casi un año y ni yo misma puedo creer en cómo me ha cambiado.
Por ello, estaba caminando por una zona hasta que lo vi. Lo vi cómo se iba desvaneciendo con su mirada fija a su móvil hasta que se va. De repente, después de un rato caminando, lo vuelvo a ver; esta vez en un sitio diferente justo donde estaba yo y con la mirada fija a una chica, hasta que lo vuelvo a perder tras haberme frotado los ojos para ver si era real lo que veía.

Finalmente, al llegar a mi casa, justo en la entrada lo vuelvo a ver. Tendía en su mano lo que parecía ser un regalo. Pero esta vez el chico no desaparece; con la mirada perdida en alguna parte hasta que aparece una chica. Era la misma chica que había visto antes. Decidí subir a mi casa para olvidarme de lo ocurrido y descansar ya que mañana tenia que estudiar. Al día siguiente, no lo vi por ninguna parte y me alivié mucho ya que iba con mis amigos y me lo estaba pasando muy bien, así que encontrármelo sería un poco malo y ellos lo comentarían. 



Pasó toda la semana y era ya viernes. No me lo encontré por ningún rincón de la calle. Pero todo no iba a estar tan bien como parecía. A lo largo del fin de semana, ya que estaba tan estresada, decidí ir a dar una vuelta para despejarme un poco. Hasta que lo vi. Lo vi sentado en un banco solo. Estaba escuchando música y parecía estar esperando a alguien. Una parte de mí quiso acercarse para verle y hablar con él y decirle todo lo que me guardaba mientras que otra parte me lo impedía. Y en nada más esos segundos que estuve distraída, ya no estaba en el banco y lo había perdido otra vez. Me desesperé y decidí volver a mi casa. Aproveché durante el camino para hablar escuchar música. 

Todo esto que cuento me ocurrió hace unos meses y al cabo del tiempo me di cuenta de que esas situaciones que vivían no eran reales sino imaginarias. Esa chica que veía, era yo; y todas esas veces que le veía y le perdía era porque estaba atrapada en el recuerdo y mi cerebro me proyectaba esas situaciones que viví y claro, al querer acercarme, se desvanecía y le perdía. Actualmente estoy bien y no lo he vuelto a proyectar en mi cabeza.  Diario: 8/ 10/ 22    

                                                                                                                  Sofía Martín Tejada 3ºB                                                                                                         

martes, 9 de noviembre de 2021

¿Quién soy? I

                                              

 La muchacha abrió los ojos desconcertada. No recordaba nada. Ni su nombre, ni su edad, ni sus señas. No tenía cartera. Su reloj marcaba las 4:30. Tenía en pelo marrón y ondulado, los ojos verdosos, pecas, la piel relativamente blanca y era de estatura más bien alta. Al verla despierta, el doctor se quedó asombrado, y le explicó que llevaba varias semanas en coma, después de haber recibido un golpe en la cabeza y un balazo en la en el abdomen.

-Menos mal que te encontró ese joven. Dijo mirando fuera de la habitación hacia un muchacho con el pelo marrón y rizado, ojos claros, con pecas, moreno de piel y alto de estatura.

-No te ha dejado sola en ningún momento, salvo para comer.

Ella, agobiada, empezó a correr, seguida por el chico. Cuando ya salieron del edificio se detuvieron, momento que aprovecho él para preguntarle por qué huía, a lo que contesto a la defensiva que quién era y por qué la seguía:

-Me llamo Jorge, fui el que te encontró.

-Y ¿Por qué no te has ido?

-Porque me dijiste que no me fuera, y pues aquí estoy- Antes de que le diese tiempo de contestar, se oyeron dos disparos (no se sabe cómo pero no les pasó nada). Rápidamente, se escondieron.

- ¿Quiénes son? ¿Por qué nos disparan?

-No lo sé, yo me acabo de despertar. Dijo intentando pensar que hacer.

-El tirador se está acercando, ¿vale?, cuando te diga lanza esto hacia allá, ¿de acuerdo?

Jorge asintió con la cabeza, pero él solo pensaba en porque le estaba haciendo caso a una persona que acababa de conocer y que encima no se acordaba de nada.

La chica le hizo una seña, Jorge lanzó la piedra y acto seguido, la persona  que les disparó, cambio su ruta hacia donde provenía el sonido. Ella, que le había dado la vuelta al coche, le propino al disparador una patada que lo derribó el tiempo suficiente para que Jorge y la muchacha robaran un coche y huyesen.  Jorge quedo alucinado a ver como había abierto la cerradura del coche y como había arrancado el coche.

- ¿Cómo lo has hecho?

- ¿Qué cosa? ¿Lo del coche? No lo sé, me ha salido solo.

- ¿Qué va a hacer ahora? Alguien te quiere matar y no sabemos por qué.

- ¿Sabemos? Para empezar, no hay un nosotros, hay un tú y un yo, y para seguir voy a averiguar quién me quiere matar y por qué.

- ¡¿Cómo que no hay un nosotros?! Yo voy contigo, y eso lo saben hasta los indios

-No puedo permitir que vengas, conmigo, no te conozco, es peligro, y encima tendrás familia que te estará esperando.

-Si es peligroso, me vas a necesitar, y además soy la persona a la que más conoces, y no, no tengo familia, mis padres desaparecieron cuando era pequeño y desde entonces me la he apañado yo solo.

-Está bien, pero no voy a hacerme cargo de ti.

En ese momento un coche choco por detrás, era el del atacante. Aquí comenzó una persecución que acabo cuando, después de más de 20 minutos, volcaron los dos coches al colisionar. La muchacha, malherida, salió del coche, sin visionar a Jorge. El pistolero, que la vio moverse, fue hacia ella, sacó su pistola y le apuntó con ella, y cuando estaba a punto de disparar, Jorge le clavo un cristal que había en el suelo, matando en el acto al que los atacaba.

- ¿Estás bien?

-Sí.

-Vamos a esconder el cuerpo, coger lo que tenga en el coche de más importancia y volemos con el cadáver para” limpiarlo”.  ¿De acuerdo?

-Vale

Allí en el coche encontraron un par de pistolas, hojas con apuntes y fotos de ella y una carta que decidieron abrir más tarde, después fueron con el muerto, que tenía una cartera en la que había mucho dinero, su identidad y una llave muy extraña; más pistolas, y la una tarjeta del hotel Canis Lupus. Después de haber cogido todo, fueron a ese hotel y se hospedaron poniendo la excusa de, que la persona la que habían matado, era el padre de Jorge, y la muchacha era su novia.

Se asearon y planearon lo que iban a hacer.

- ¿Dónde me encontraste?

-Aquí

-Mañana iremos para allá e investigaremos, pero hoy vamos descansar un rato que ha sido un día muy duro, y mañana lo más seguro es que también sea así.

-Estoy de acuerdo. Háblame un poco de ti.

- ¿Qué te puedo contar? No me acuerdo de nada.

-No me creo que no te acuerdes de nada y sin embargo hayas robado el coche como si montases en bici.

-No sé cómo lo he hecho. A, por cierto, no te he dado no te he dado las gracias por haberme salvado antes.

-Tú hubieras hecho lo mismo por mí.

Estuvieron charlando toda la noche; era como si se conociesen de toda la vida.

-Todavía no sé cómo te llamas.

-No tengo nombre, si quieres, me lo puede poner tú.

-María, si te parece. Era el nombre de mi madre.

-Es precioso.

Dijo sonriendo por primera vez.

-Guau

- ¿Qué pasa?

-Que tu sonrisa es preciosa.

-Gracias

Dijo sonrojada.

-Buenas noches.  Declaró bostezando y echándose en el hombro de Jorge.

Al día siguiente, salieron temprano, a eso de las 8:30, para ir al sitio donde Jorge encontró a Marí, y pusieron un papel en la puerta, en el canto, para que si hubiese entrado alguien lo supiesen; aparte del cartel de no molestar. Pasaron al lado de donde volcaron el anterior día, y estaba rodeado de policías, que buscaron pruebas inútilmente, puesto que habían limpiado el lugar y, por suerte para ellos, el día anterior no hubo nadie por los alrededores.

Nada más llegar al lugar encontraron una mancha de sangre.

- ¿En qué lado me encontraste?

- En ese, ¿por?

Dijo señalando al lado opuesto de un callejón sin salida, pero con una alcantarilla.

- No sé el qué, pero algo no me cuadra.

-Piensa qué es, que yo mientras voy a investigar.

Ella se sentó al lado de la mancha y estuvo meditando durante un largo rato lo ocurrido hasta que llegó a la conclusión de que dos personas fueron las que le dispararon y golpearon; que ella le disparó a una, dejando así la mancha en la pared; que la otra la remato a ella; escondió el cadáver de su compañero y se fue de allí.

Mientras tanto Jorge, encontró, detrás de un cubo de basura, una caja fuerte muy pequeña y él también se preguntaba una cosa: ¿por qué estaba esa alcantarilla allí? Había visto una y otra vez los planos de las alcantarillas de la cuidad y no aparecía. No os penséis que Jorge era un rarito, que, en su tiempo libre, miraba los mapas de las alcantarillas; simplemente, él, trabajaba en una empresa de alcantarillado, que no le gustaba, antes de emprender esta aventura. Se fue hacia ella y vio que se necesitaba un código para entrar, cosa que le pareció más rara que ver un gato verde.

  Fue rápidamente a decirle todo a María, y viceversa. A él le pareció muy coherente la hipótesis de ella, y María le sorprendió lo dicho por Jorge sobre la alcantarilla. Fue corriendo hacia allí, seguida, otra vez por él. Se dieron cuenta de que el código era de 3 cifras.

-Estamos anclados. Y además tengo hambre, ¿qué hora es?

-No lo sé, mi reloj se paró a las 4:30.

-Imposible. Cuando yo te encontré eran apenas las 12 de la mañana.

- Eso quiere decir que lo paré yo a esa hora.

-Sí, porque no está roto ni nada por el estilo, ¿vedad?

En ese momento probaron con esa contraseña y funcionó. De la alegría Jorge abrazó la sin darse cuenta.

-Perdón.

-No pasa nada, es comprensible estar alegre. Cada vez estamos más cerca de saber quién te hizo esto. Pero, no podemos ir a comer antes de entrar, porfa.

-En serio

Dijo María riendo.

-Sí, que además cuando tengo hambre no hay quien me aguante. Por favor

-Si me lo dices con esa carita de cordero no me queda otra que decir que sí.

Se fueron al McDonald’s más cercano y charlaron sobre la vida de Jorge. Cuando volvieron, Jorge se paró en una tienda y le dijo a María que siguiera, que ya le pillaría. A lo que ella obedeció, puesto que quería averiguar que había dentro de la alcantarilla.

-Cuatro…tres…cero

- ¡Buuuuuu!

En ese momento Jorge aprendió que no era buena idea asustar a María, porque del puñetazo que se llevó se calló al suelo redondo

-Perdón, perdón, perdón.

-No pasa nada, es culpa mía por haberte asustado. Toma, es un regalo

Le explicó dándole una caja de la que sacó un reloj

-Muchas gracias, pero ¿por qué me regalas esto?

-Una razón es porque el tuyo está roto, y la otra te la diré en otro momento

Satisfecha con la respuesta se metió dentro de la alcantarilla, que no era una alcantarilla, sino una guarida secreta. Había armas, ordenadores de última generación y aparatos que no se podrían describir fácilmente, aparte de buscar archivos. Buscaron durante horas como encender un ordenador al que no se podía acceder sin una huella dactilar.

-Busca fiso.

- ¿Fiso?

-Sí.

Contestó Jorge seguro.

-Toma.

-Gracias.

Cogió un trozo y lo puso encima del detector de huellas, presionó y …

- ¡Funciona!

- ¡Bravo!

Esta vez fue María la que le abrazó, pero no hubo disculpa alguna; los dos estaban super eufóricos… En el brazo, Jorge, se clavó la caja, acordándose así de que la tenía y comunicándoselo a María,

-Mira la cerradura.

-Ya, y qué.

-A qué te recuerda

Dijo Jorge creando una indirecta hacia la llave que cogieron del atacante.

-Es verdad, tenemos que ir a cogerla.

-Además, ya es tarde, nos deberíamos ir yendo.

- ¿No quieres averiguar más cosas?

-Sí, pero si no descansamos mañana no podremos rendir, además se donde podremos comprar la cena.

-Siempre penando con el estómago.

-Si Dios me ha hecho así, ¿qué quieres que le haga? Dijeron riendo.

A punto de llegar al hotel, se pasaron en un restaurante de comida china, en el que pidieron dos pares de palillos porque María insistió mucho en aprender. Cuando estuvieron apunto de entrar María le dijo en clave una cosa a Jorge:

-Nos tenemos que ir, se me ha olvidado la cartera en el restaurante.

-Vale

Y, corriendo, bajaron rápidamente las escales; y hasta que no habían bajado dos plantas no se dieron cuenta de que les seguían. Por lo pronto de lo que se dieron cuenta de que era una mujer con el pelo corto y oscuro, más o menos por el hombro, y de estatura más o menos baja.

Corrieron lo más rápido que pudieron, y consiguieron llegar, meterse en la alcantarilla.

-Menos mal que no nos ha visto.

-Pero ahora no podremos coger la llave.

- ¿Qué más da? Estamos sanos y salvos.

-Ya, pero…

-Pero nada, ya habrá otra manera de conseguirlo. Por lo pronto tenemos comida.

¡BANG!¡BANG! Dos balas rebotaron en la puerta.

-Toma, si se mete dispara.

-No creo que se pueda meter.

Se oyó un golpe fuera, pero no era una bala. De repente se abrió la puerta, y no entró la mujer, si no…

                                                       CONTINUARÁ....


                                           María Dolores Madrid Ocaña (3ºESO-A)

domingo, 7 de noviembre de 2021

Después de la tormenta I

La muchacha abrió los ojos desconcertada. No recordaba nada. Ni su nombre, ni su edad, ni sus señas. No tenía cartera. Su reloj marcaba las cuatro y media.

 Visualizó la habitación donde se encontraba, estaba en una habitación de hospital con una máquina que le proporcionaba oxígeno,varios sueros inyectados acompañados de vendajes en los dos brazos y una bata que le tapaba el cuerpo. Unos pasos empezaron a sonar dirigiéndose a donde estaba ella, intentó moverse pero le costaba mucho y decidió quedarse quieta para ver quién era.

Entró en la habitación un chico alto de pelo castaño desteñido de rubio con orejas de oso, ojos verde esmeralda, llevaba puesta una sudadera blanca con las mangas remangadas que dejaban ver cicatrizes en sus brazos y unos pantalones vaqueros negros vaqueros acompañados de unos convers negros los cuales estaban un tanto usados, el chico vio que la muchacha estaba despierta y que lo miraba con mucha atención se acerco a la cama y le pregunto:

-¿Cómo te encuentras?- dijo quedando al lado de la camilla donde la chica se encontraba. 

-¿Quién eres? ¿Qué hago aquí? ¿Qué me ha pasado?- dice un poco nerviosa.

-¿Tranquila no te pongas nerviosa ...no recuerdas qué te paso?...-dijo preocupado.

- Va a empeorar tu estado si no te tranquilizas. Se agacho un poco y le acarició la cabeza intentando tranquilizarla.

La chica se iba tranquilizando poco a poco y se giró y lo miro para volver a preguntar: 

-¿Cómo te llamas?- volvió a preguntar algo más tranquila pero desconfiada, ya que no sabía quién era ese chico de pelo castaño con orejas de oso ¿acaso debía suponer un peligro el estar en esa habitación junto a ese chico?

-Yo soy Rubén- respondió el chico para finalizar con una pequeña sonrisa que le transmitió confianza a la chica.

- ¿Y tú?- preguntó Rubén esperando su respectivo nombre.

- No lo recuerdo…-dijo la chica desanimada ya que no sabía nada de él, ni de lo que había pasado, ni de quién era ella. Rubén se asombró y decidió preguntar otra cosa-¿Recuerdas algo más?- la chica negó con la cabeza.  Rubén se puso triste ya que no sabía cómo poder ayudar a la chica.

La doctora entró en la habitación, con los informes del diagnóstico y una nueva bolsa de suero para la chica que no recordaba nada,vio que la paciente estaba despierta y que el chico que la trajo estaba junto a ella.

-Buenas tardes-se dirigió a los dos con un tono serio,que por dentro era un tono con asombro.

-Buenas tardes-contestó Rubén que se levantó viendo que la doctora Ana estaba allí. 

-Buenas..tardes..-dijo la chica sin muchas ganas de hablar viendo a los dos. 

-¿Cómo te encuentras Amai?-dijo la doctora dirigiéndose a su lado donde tenía el suero,después se dispuso a cambiarlo por el nuevo que traía.

-........¿.Amai así es como me llamo?................-se quedó unos segundos callada y después volvió a preguntar: 

-Perdone, pero,¿qué me ha pasado? ¿por qué este chico me ha venido a visitar? ¿cuánto tiempo llevo aquí?- dijo Amai intentando descubrir quién era y todo lo que había sucedido.

-Te llamas Amai, vives en Karmaland y eres una de los héroes de Karmaland. Eres una híbrida de oso como él,has tenido un accidente en la playa pero no sabemos cómo ha ocurrido todo. Este chico te encontró en la playa inconsciente después se te ingresó aquí y llevas 3 meses en coma. Cuando llegaste aquí tenías múltiples heridas en ambos brazos y piernas, traumatismo craneal menor, el cual te ha producido la pérdida de tu memoria y también sufriste daños en tus ojos,lo que te ha provocado en uno de ellos heterocromía del iris. Ana le hizo un pequeño chequeo para ver que todo había ido bien durante esos meses en los que ella estuvo en coma. Amai se quedó sin palabras mientras en su mente estaba muy nerviosa preguntándose muchas cosas: ¿porque nadie más ha venido a visitarme?¿acaso no tengo a mi familia aquí? ¿Por qué estoy en este pueblo llamado karmaland? ¿Cómo es que Ruben fue el único en encontrarme y venir a visitarme?......

Sus pulsaciones empezaron a subir por cada cosa que se iba preguntando,Ana la intentó tranquilizar

-Eh eh,tranquila Amai te pondrás peor si te pones nerviosa- dijo Ana quitándole la mascarilla que le empezaba a agobiar a Amai cuando respiraba.

-¿¡No se ni quien soy...ni dónde está mi casa,si tengo familia aquí…..no se nada!?-dijo tristemente mientras empezaba a sollozar. Rubén, que no dijo nada más desde que llegó Ana, se puso a nivel de la cama y le acarició la cabeza mientras la abrazó.

-Tranquila...puede que tú no sepas nada de nadie ni de ti,pero yo sí sé quien eres y sé que eres una persona maravillosa en el pueblo y muy fuerte con todo, por favor tranquilízate- dijo mientra le acariciaba la cabeza.

Amai comenzó a tranquilizarse mientras dejaba caer sus lágrimas, bajo sus orejas de osa y también se abrazaba al chico de ojos esmeralda que aun no sabía quién era. Cuando se tranquilizó, Rubén se separó de ella despacio y calmado con una pequeña sonrisa que reconfortaba más a Amai.

-¿Nos dejas hablar un momento a solas Ruben?-dijo Ana recuperando la palabra para hablar a solas con su amiga y paciente Amai.

-Claro, me quedaré afuera- dijo cerrando la puerta y quedándose allí esperando. Ana acercó una silla que había en la habitación, a la cama donde se encontraba Amai,se sentó en ella y miró a Amai dejando los papeles de su diagnóstico en su regazo.

-Seguro que no me reconoceras pero yo soy una amiga tuya y tu doctora, nos conocimos antes de venir a Karmaland junto a otras dos chicas, empezamos aquí a hacer nuestras vidas junto a nueve personas que también vinieron. Rubén, el chico que estaba aqui es tu marido y… Fue cortada de repente por Amai que gritó bastante roja y asombrada.

-¿¡Él es mi esposo!?-

-Si, ese es tu esposo y se llama Ruben,pero él se puede presentar solo y yo no tengo mucho tiempo antes de que salga del trabajo.Yo soy también una heroína de Karmaland junto a ti y otras personas hemos luchado varias veces contra males o criaturas de otros pueblos que nos querían atacar en una lucha con una voz maligna que fue tomando forma humana, se metió en tu cabeza y te hizo bastante daño. Después de ese incidente viniste muy asustada diciendo que empezaste a escuchar voces y te mandé a que tomara unas pastillas que hacía que no interrumpieron en tu mente por un tiempo. ¿Escuchas esas voces ahora?- dijo para empezar a apuntar algo en los papeles que tenía.

-Pues por ahora no-dijo para intentar procesar toda la información que esta le había dado.

-Vale entonces me voy yendo, que pronto vendrá una doctora que te traerá la comida por ahora el alta no te lo podemos da ya que has estado bastante tiempo en coma, adios pequeño poni- le dijo para levantarse de la silla, dándole un besito en la cabeza y riéndose de aquella habitación . Al salir de esta se encontró con el esposo de la chica.

-Puedes contarle cosas para ver si va recordando cosas pero no la presiones mucho aun no sabemos cómo está su mente y sus emociones, no vayas a hacer ninguna locura Rabia por favor, si pasa algo no dudes en llamarme ahora hay que estar bastante pendientes de ella.Sé el marido que ella ahora necesita si le llega a pasar algo por tu culpa te mato- dijo Ana para irse a atender a otros pacientes.

Rubén entró de nuevo en la habitación y sonrió con sensación de alivio al saber que su esposa estaba con él en ese momento. Se sentó en la silla donde la doctora se había sentado antes, para empezar a decirle cómo se conocieron,todo lo que habían vivido los dos juntos como pareja y cómo empezaron su  matrimonio,quienes eran aquellos héroes compañeros y cuando llegaron al pueblo aquel llamado Karmaland.

-Creo que te tengo que contar muchas cosas - dijo Rubén viéndola a sus ojos, ahora de distinto color .

-Si parece que sí …-dijo Amai algo tímida al estar delante de la persona que le había pedido la mano pero que no recordaba en absoluto.

-Para empezar y que no me veas como un extraño me iré presentando...bueno yo soy Ruben como ya te he dicho,soy tu esposo , el cura de Karmaland y otro héroe de aquí como tu.-dijo tranquilo intentando no ser muy agobiante.

-Los curas no pueden casarse -dijo Amai algo desconcertada y pensando que en verdad no era cura.

-No, en algunos sitios son muy estrictos con eso pero en este pueblo no lo son tanto,digamos que soy un cura moderno-dijo con una sonrisa.

-¿Y qué es Karmaland? -dijo Amai con mucha curiosidad.

-Karmaland es un pueblo  con muchas cosas mágicas que no tienen otros pueblos. Este pueblo no se encuentra tan fácilmente, nosotros llegamos aquí para ser héroes, de alguna forma los dioses de Karmaland, nos eligieron justamente a nosotros para proteger este maravilloso lugar. Como has podido apreciar aquí no solo hay pueblerinos sino que también criaturas como tú y como yo, nosotros nos denominamos híbridos se podría decir que somos una fusión entre un humano y un animal, tú y yo somos de el mismo animal un oso-dijo mientras señalaba sus orejas.

Amai se quedó muy impresionada con lo que le había dicho Ruben, Inconscientemente su cola de oso empezó a moverse de alegría. Se quedó fascinada con la explicación que le había dado. Ruben sintió la energía llena de alegría de Amai y sonrió un poco y también movió la cola.

-¿Cómo se llaman los héroes de este pueblo?¿Cómo son? ¿Puedes contarme más?-dijo Amai muy emocionada con ganas de saber más sobre su vida y la historia del pueblo donde había estado habitando durante unos años. 

Ruben soltó una pequeña risa al verla tan entusiasmada y la miró con dulzura. 

 -Vale jeje, empecemos por el líder de nosotros,el héroe más fuerte, él se llama Vegetta, es moreno de ojos morados, es un poco musculoso. Es muy responsable no le gusta la gente traviesa que comete ilegalidades, es respetuoso, amable,generoso y gracioso. 

                                           CONTINUARÁ...

                                                               Emily Dayana Franco Lozano (3ºESO-A)