miércoles, 2 de noviembre de 2022

La carta misteriosa

Al anochecer decidí entrar en aquella casa abandonada. Jamás imaginé que en el polvoriento cajón de la mesa encontraría un sobre cerrado. Tras la desaparición de mi hermano hace tres años, me dijeron que viniese a esta casa porque dejarían un sobre con pistas para saber donde se encontraba mi hermano. La casa estaba abandonada, estaba en mitad del bosque, solo tenía árboles alrededor. Por fuera, se podía observar que en las ventanas había agujeros como si alguien hubiese lanzado piedras o algo parecido y algunas otras tenían el cristal roto completamente, la pintura era horrible y estaba llena de humedad. La casa por dentro tenía muebles, sofás, sillas y mesas rotas, las escaleras crujían al subir y la barandilla de la escalera estaba rota. Quise abrir la carta donde encontraría pistas para encontrar a mi hermano pero no estaba segura de si abrirla o no, Después de unas semanas volví a la casa abandonada decidida a abrir el sobre y buscar a mi hermano. Pero la carta ya no estaba allí. Busqué por todas las partes de la casa, desesperada por encontrar la carta. Después de estar buscando la carta durante una hora, no encontré nada. Volví a mi casa y en el cajón de la mesa de mi habitación encontré una carta, fui corriendo a abrirla, y en la carta decía: “Si has encontrado esta carta es porque la otra la dejaste sobre la mesa y al no querer abrirla la escondimos en otro lugar, ahora con esta otra carta vas a tener que buscar la otra donde están las pista para encontrar a tu hermano. La pista para encontrar la otra carta es la siguiente: Todos los bosques son poderosos, algunos son temibles por profundos, por misteriosos, otros por oscuros y siniestros”.

Me di cuenta que lo que me quería decir la carta es que la otra carta no estaba escondida en la casa abandonada, estaba escondida en los árboles que la rodeaban. Fui en busca de la carta y la encontré entre dos ramas de un árbol justo al lado de la casa abandonada, la abrí y la carta decía: “Si has encontrado la carta, esto quiere decir que has resuelto la pista. Te queda poco para volver a ver a tu hermano, te dejo las pistas para encontrarlo: 1- Dentro de la casa hay unas escaleras y debajo una puerta pequeña, entra por ahí. 2- Después te encontrarás con unas escaleras que bajan a un sótano y allí habrá otra puerta, ábrela”.
 
Entré en la casa y abrí la puerta que había debajo de las escaleras pero tras esa puerta había otra que tenía una contraseña para poder abrirla y en la puerta ponía escrito “Mira abajo”, miré y me encontré con otro sobre, que decía: “Tienes un teléfono antiguo a la izquierda, cógelo pero no marques ningún número, solo escucha”. Miré a la izquierda y allí lo vi, un teléfono que nunca había visto antes, era negro y muy antiguo con una ruedecilla para marcar números, nunca había usado uno de esos pero no debía marcar ningún número así que, lo cogí e hice lo que ponía en la carta, escuchar. No se escuchaba nada pero al cabo de unos segundos escuché una especie de voz que decía: “Abre el cajón de la mesa y encontrarás pintado al revés el código de la puerta” y la voz dejó de hablar. Hice lo que me dijo y el código de la puerta era: 723651, lo puse en la puerta y se abrió, cuando iba a bajar elteléfono sonó y yo lo cogí, escuché la misma voz que decía: “No cometas el mismo error que yo, rompe el cable del teléfono y coge el auricular solamente y llénalo de tierra y cuando bajes mantente a la izquierda de la puerta, y cuando él baje, mátalo”. “¿Quién es el?” Le pregunté. Y la voz me respondió:” el secuestrador, que va detrás tuya a matarte para que no salves a tu hermano”. Le pregunté de nuevo: “¿Dónde está mi hermano? Y la voz me respondió: “hay una alcantarilla, está ahí escondido, ábrela y sácalo”. Y el teléfono se cortó.

Hice lo que me dijo, corte el cable, cogí el auricular y lo llené de arena. Cuando abrí la puerta se encendió la luz, una luz que parpadeaba, las escaleras crujían al bajar y las paredes del alrededor estaban llenas de humedad, cuando llegué abajo había otra puerta de metal, no se escuchaba nada al otro lado de la puerta y en cuanto la abrí, me escondí a la izquierda de la puerta y después de unos segundos, escuché unos pasos bajando por las escaleras. Apareció el secuestrador con una máscara y entero de negro con un hacha, me intentó dar, pero la esquivé y el hacha se le quedo clavada en la pared y yo le di en la cabeza con el auricular del teléfono lleno de arena, lo maté.
 
Después fui a la alcantarilla del suelo para ver si mi hermano estaba allí escondido y allí estaba él con su mirada profunda. No sabía que cambiaría mi vida para siempre. Llevaba tres años sin verme y en cuanto me vio le cambió la cara por completo, se puso a llorar dándome un abrazo y diciéndome: “sabía que volverías a por mí, te quiero”.
 
Tras años de ausencia volvió a la ciudad en la que sucedió el accidente que durante tanto tiempo quiso olvidar. Mi hermano no podía aguantar más tiempo allí donde estaba y nunca iba a olvidar como hace tres años una furgoneta negra se paró y lo metió dentro de ella, ni tampoco el lugar donde estuvo viviendo durante tres años y al secuestrador bajando una vez a la semana para darle algo de comida para que mi hermano aguantara vivo hasta que yo llegara a intentar rescatarle. Mi hermano estará conmigo ahora, pero nunca olvidará esos tres años que estuvo allí.

                                                                             María Catalán Márquez 3ºESO-B                                                    


Las tres gemas y el bosque

 


Varias semanas estuvo la carta sobre la mesa hasta que por fin me decidí a abrirla… Haelly llevaba desaparecida alrededor de dos meses. Recuerdo perfectamente que me dio aquella carta en mi cumpleaños, dos días antes de que ella desapareciera. La carta un tanto rugosa y húmeda por el frío, seguía intacta en mi mesita de noche junto a los demás regalos; simplemente me empezó a susurrar mientras se acercaba:

“Guarda bien la carta, ni se te ocurra abrirla ahora, solamente cuando estés en tu peor momento. Bajo ninguna circunstancia, se te ocurra mostrar a alguna otra persona lo que hay escrito en ella”

Sin duda después de aquello, me asuste. No le di mucha importancia y continuamos con la fiesta.

“Cada mañana veo la carta cogiendo cada vez más polvo y más suciedad, yo ya sé que ella no aparecerá, fácil; solo quiero olvidarme de todo esto, por eso leeré la dichosa carta y la tiraré” Pensé furiosa mientras daba vueltas alrededor de toda mi habitación.

Al abrir la carta, note como de aquel papel tan débil se desprendían diminutos trozos de papel, así que intente sacarla con más cuidado del sobre. Finalmente conseguí sacarla, pero algunas letras parecían mal escritas, como si lo hubiera escrito un niño de cinco años. Observe que había demasiadas abreviaturas que jamás use con ella o había leído en cualquier libro, en esta ponía:

Querida Amy, probablemente estés leyendo esto demasiado tarde, para ese entonces ya me habré ido. ¿Recuerdas que de pequeñas siempre nos daba miedo aquella casita de la señora Ride? La pequeña con moho escondida por el bosque cruzando para ir a Dallas. Siento que tú también estás en peligro, y aún más escribiéndote todo esto, pero era lo más sencillo para las dos. L3GM, dirígete hacía aquella casita, ya no somos tan pequeñas para que nos de miedo, 3GEDDC ¿o si? Cuando estés cerca de la casa lo entenderás todo, y lo único que te pido es que no me acabes odiando, siento haberte metido en todo esto. SOS

Tras leer aquello, pasarón miles de preguntas sobre mi cabeza. ¿Por qué tengo que ir a aquella casa? ¿Será aquel lugar donde esté desaparecida? ¿Por qué me dice que estoy en peligro? ¿Por qué habrá escrito dos veces el tres y aquellas letras en mayúscula? Y sobre todo, ¿Por qué me pide ayuda con: SOS? 

Sentada en mi cama rompiendo la hoja sin entender nada de lo que estaba sucediendo, logré ponerme en pie. Cogí mi mochila y en ella eche; un saco de dormir que me llevaba al campo, ropa limpia, un botiquín por si me hacía heridas en el campo, una botella de agua y mucha comida. Bajando las escaleras a toda velocidad me aproxime a la cocina, cogí un bolígrafo y un papel y escribí lo siguiente:

“Mamá estaré en casa de una amiga unos días, estarán allí sus padres, no te preocupes por mí, estaré bien”.


Me encontraba bajando la calle principal para llegar al bus y que me dejara lo más cerca posible del camino hacia la casita. Al llegar a la parada, me senté en aquel banco tan incómodo lleno de chicles pegados a los lados. 

A lo lejos vi como se iba acercando el autobús medio vacío, mientras más se acercaba más se escuchaba un chirrido insoportable. Al pararse en frente mía, el conductor se dirigió hacia mí con voz ronca:

- Señorita ¿Va a entrar o se queda?- dijo con exigencia-.

- Emm.. si, sí- contesté tras haberme distraído-.


Al caminar hacia el fondo del autobús me fijé en dos señoras, estaban sentadas chismorreando. Al fijarme bien en ellas, una señora llevaba el pelo gris; con muchas sortijas envueltas en él, una rebeca marrón y una falda negra. Sin embargo la otra mujer tenía el pelo rubio; unas gafas cuadradas de color negro, una nariz larga y caída, una chaqueta larga de color rosa pastel y una falda del mismo color que le llegaba hasta las rodillas. 

Pasé a unos centímetros de ellas para poder sentarme al final del todo, pero mi gran intriga no pudo pararse al escuchar a aquellas señoras de ochenta años. 

- ¿Has leído lo que ponía esta mañana en el periódico Margaret?- dijo la señora del pelo gris asustada-.

- No he tenido tiempo a penas de tomarme mi café,Miriam ¿Qué es lo que ponía?- contestó intrigada-.

- La señora Ride se ha escapado de aquel centro- decía la señora susurrando-. 

- ¿QUÉ?-.

Tras aquel grito se me quedaron observando un par de minutos, pero actué como si no hubiera escuchado nada y me volví a colocar bien los auriculares.

“Próxima parada…”

Me levanté del asiento y caminé hacia la puerta de salida; por la ventana empecé a notar como estaba haciéndose de noche. 

Al bajarme por fin del autobús tras un largo viaje de una hora, comencé a caminar por aquel camino que me conduciría a la casa abandonada que mencionó Haelly. Todo iba normal hasta que oí un ruido que me desconcertó en cierta forma, sonaba como una pequeña campana o como si chocaran pequeños trozos de metal entre sí. Me paré en seco en medio de dos árboles frondosos para escuchar mejor de dónde venía aquel sonido, mirase a dónde mirase no encontraba nada raro, por eso seguí con mi ruta hacia delante. Me encontraba demasiado cansada y me aparté del camino, me senté en una roca un poco más alta que mis rodillas y entonces fué cuando lo ví. Ví como una especie de color azu neón se escondía en un pino, ahí fue cuando sabía que no estaba sola. Un tanto asustada me decidí a preguntar en alto:

- ¿Hay alguien ahí?-.


Pero solo se escuchaban los latidos de mi corazón cada vez más fuerte. Como aquella luz seguía intacta detrás de aquel árbol, continué con mi camino. 

Ya más adelante, casi al llegar a la casa, a lo lejos vi que se encontraba en el suelo como una especie de pañuelo, tipo de camuflaje. Comencé a correr en aquella dirección hasta llegar a agacharme para descubrir lo que se encontraba tras aquel pañuelo. Hasta que una criatura diminuta se interpuso antes de levantar el pañuelo. 

Ahora si que estaba realmente aterrada, nunca había visto nada igual, no podría llegar a saber si podía hacerme daño o alguna otra cosa del estilo. La criatura desprendía de ella aquel color azul neón, el sonido de los cascabeles y un olor a tierra húmeda. Nos quedamos unos minutos en completo silencio el uno con el otro, la  criatura se elevaba de arriba hacia abajo y era completamente de color negro, parecía un mini fantasma, ya que se podia ver a través de el, pero los ojos eran de color blanco. Al intentar decir una palabra, la criatura empezó a dar vueltas como si fuera un tornado, de lado a lado y de arriba hacia abajo. Mientras hacía aquellos giros, de fondo sonaba muchísimos cascabeles, como si estuvieran chocando entre ellos. Cuando terminó aquel espectáculo me hizo una reverencia y simplemente se apartó hacia la derecha, haciéndome ver que podía por fin sacar el pañuelo. 

Cuidadosamente lo aparté y lo que se podía apreciar era una caja de color rojo oscuro, en la abertura para poder abrir la caja, se podía ver; un corazón enorme que envolvía la zona de la llave para  poder abrirla. Entonces dije:

- Por casualidad no tendrás una llave, ¿verdad?-.

-....

Y cuando menos me lo esperé vi a la criatura en forma de fantasma sentarse encima de aquella caja. Inmediatamente de apartarse se abrió de golpe. 

-Gracias-. le dije entusiasmada-.



No me lo podía creer, en aquella caja se encontraba tres gemas; una era de color azul, otra roja y la tercera morada. Al intentar tocar la gema de color morado se elevó hacia arriba y vino directa a mi antebrazo izquierdo. Cuando abrí los ojos tras haberlos cerrado por la impresión que me dio, observe que esta, estaba incrustada en mi piel. Intenté quitarla de encima mía, pero lo único que conseguí fue hacerme sangre.

Me sentía muy cansada así que decidí seguir adelante y pararme a descansar en la casa de la señora Ride. En el camino de ida, se fueron alineando poco a poco los árboles de la zona, haciendo ver un largo camino de pinos, por fin logré ver aquella casa a lo lejos, lo único que quería era llegar y sentarme de una vez para poder asimilar todo lo que estaba sucediendo. Me paré en frente de la pequeña casa de madera, ensimismada ante aquello, observaba como la hiedra había acaparado la mitad de la entrada de la casa. En sí por fuera, esta, era pequeña y un tanto amplia; le rodeaba por encima la hiedra y demasiado musgo en las esquinas; superiores e inferiores. A los lados de la casa solo se lograba ver un gran ventanal sucio y comido por el polvo, claro, la señora Ride la internaron en aquel centro psiquiátrico hará unos años.

Por fuera de la casa en la zona derecha, se encontraba un montón de troncos cortados y apilados perfectamente. Pero en la zona izquierda, se observaba una mesa amplia de plástico blanco comido por los bichos, y unas sillas de madera no más bajas de la cadera. 

Me acerqué a la puerta para poder entrar, pero no estaba segura si podría conseguirlo, me daba mucho asco cualquier tipo de insecto que pudiera trepar por las paredes. Sin haber tocado nada, la puerta se abrió de golpe y la pequeña criatura se escondió detrás mía del susto. Me aproxime a entrar y lo primero que vi fue una casa reluciente, sorprendentemente estaba demasiado limpia, parecía como si hubiera estado yendo alguien a limpiar el interior de la casa.

En el centro de todo se encontraba una enorme mesa de madera relativamente grande. La casa no tenía más habitaciones, solo era un cuadrado grande espacioso. 

No había ni televisión ni nada que tuviera que ver con la tecnología. En la derecha de la mesa, pegado a la pared con el gran ventanal, se encuentra una cocina, pero sin frigorífico, solo un congelador sustituyendo. Al fondo de la pared en todo lo ancho, se encontraba una fila de unas estanterías con muchos libros, todos ellos seccionados en colores como el morado, verde, azul, rojo y negro. Me aproximé a la mesa de todo el centro, ya que me percaté de que se encontraba una hoja con algo escrito:

“ Hola querida, supongo que te habrás encontrado con mi pequeño amiguito, en todo caso de que no tengas lo que venía con él, lárgate, este no es tu lugar. 

Ahora si Haelly, supongo que tendrás demasiadas dudas de lo que está pasando, de cómo se tu nombre y de como se que estarás leyendo todo esto. Ahora bien, te explico qué son esas gemas. Dependiendo de que gema hayas escogido pasará lo siguiente; La azul simboliza el agua o el viento, todo depende de cómo sea tu aura o lo que más prefieras en tu interior, esta, hará que puedas manejar el control del agua tanto creando como controlando su forma. En cambio, si no es el agua es el viento, esta, hace que puedas controlarlo haciendo rafagas de viento; huracanes o simples ventiscas. La roja simboliza el fuego, puedes llegar hasta teletransportarte a Infernatia, donde todos los seres místicos del fuego podrán ayudarte en tu emprendimiento con tu poder. La verde es de la naturaleza, pero supongo que no la habrás encontrado en la caja, es otro punto al que quería llegar, durante tu camino encontrarás a más gente como tú, confía en ellos o no lo hagas, simplemente ten cuidado en que tu gema no se apague. La morada es sumamente importante, si la llegas a tener es porque eres la más indicada para esta aventura. Esta gema si no tienes un buen control sobre ella, pueden suceder cosas muy malas y ya sabes que no queremos llegar a ese extremo. 

Lo que hace es tener el control de todas las gemas incluyendo otras magias no descubiertas, esta gema la han intentado capturar gente insensata que no han podido lograr tenerla. Si tú has llegado a conseguirla, enhorabuena, eres una de las miles de personas en años intentando hacerse con esa gema.

Ahora mismo estarás en shock, así que no te preocupes, tómate todo el tiempo que necesites hasta poder entenderlo todo y decidir qué es lo que vas a hacer y en qué tipo de persona te vas a convertir. En cuánto lo tengas decidido, dile a mi pequeño amigo Shie, lo siguiente: 1gempunperindicade. En cuánto lo hagas, automáticamente estaré junto a ti para poder enseñarte todo lo que debes saber. Por último y lo más importante; NO hagas tonterías, saludos la sr Ride.”


Me senté en un sofá que se encontraba cerca de la mesa. En cuánto pude sentarme, me acomodé y empecé a marearme, no entendía nada. Entonces fue cuando me di cuenta de que mi historia estaba apunto de comenzar.     


                                                                                    Irene García Pérez 3ºESO-A 



Desconcierto

 

 La muchacha abrió los ojos desconcertada. No recordaba nada. Ni su nombre, ni su edad, ni sus señas. No tenía cartera. Su reloj marcaba las 4:30. Estaba en un autobús. Notó la mirada del conductor sobre ella.
—Hemos llegado al final de la ruta— el conductor habló mientras ella se frotaba los ojos, la luz de una farola le estaba dando en la cara.

—¿Cómo he llegado hasta aquí? — preguntó ella.
El conductor desvió la mirada hacia el frente, de nuevo mirando a la carretera.
—Tiene que bajarse aquí.
La chica se levantó, notando un dolor que le subió por las piernas. El conductor abrió la puerta y ella bajó del autobús. Miró a su alrededor mientras oía el vehículo detrás suya arrancar y dar la vuelta, dejándola completamente sola. Estaba en una calle iluminada por farolas, aunque dos de ellas parpadeaban. Había poca luz más que eso, salvo un cartel de farmacia que producía una luz verde que indicaba la hora. 4:35am. Palpó sus bolsillos para encontrar un móvil algo viejo y completamente apagado. Al encenderlo, vió que solo tenía un 10% de batería, por lo que se apresuró a entrar en la aplicación teléfono, ya que no había muchas más aparte de esa. Sin embargo, no había llamadas recientes desde hacía más de un año, y el único nombre que aparecía en su lista de contactos era “Adam”. Marcó el número, pero nadie respondió. Levantó la vista hacia la farmacia una vez más. “Debería intentar averiguar dónde estoy.” Se acercó a la puerta, y encontró a una chica de unos 20 años. Por su cara, no esperaba ver a nadie llegar a esa hora.

—Hola...¿Puedo ayudarte en algo?
—¿Podrías decirme donde estoy, por favor? —La chica la miró con una cara extraña, y notó como analizaba su rostro. Instintivamente, llevó una mano a su mejilla para encontrar una venda.
—Estás en la calle 567—Pero al notar la mueca que hizo la chica, la farmacéutica añadió—En ... ¿Madrid?
—Ah. Gracias...
La chica salió de la farmacia. ¿Madrid? Un recuerdo le vino a la mente al oír el nombre de aquella ciudad. Ella misma haciendo las maletas, preguntándose por qué tenía que irse justo ahora, una despedida y el sonido del tren. Un sonido llenó el silencio de la noche. El móvil empezó a vibrar en su bolsillo trasero. Lo sacó y vio el nombre de Adam en la pantalla iluminada. Descolgó y
llevó el móvil a su oído. No dijo nada hasta que en la otra línea se escuchó:
—¿Iris?
...

Adam estaba durmiendo cuando un sonido lo despertó. Abrió los ojos. No podía haber sido la alarma, ya que todavía estaba oscuro. Encendió el móvil y vio que tenía una llamada perdida. Entrecerró los ojos para ver mejor el nombre. Iris. Adam se quedó paralizado. Llevaba sin saber nada de Iris más de un año. Ella le dijo que se iba a Barcelona por el trabajo de sus padres. Prometieron llamarse, pero Iris nunca le devolvió las llamadas. Unos meses después le llegó un sobre. No tenía nada escrito salvo el nombre de Iris. La carta estuvo varias semanas sobre la mesa, no se atrevía a abrirla. Sin embargo, acabó abriéndola para encontrar una nota de Iris en la que decía que estaba a salvo, y que no se preocupara por ella. Aún así, Adam se asustó, extrañándole que Iris no hubiera dicho nada más ni
la hubiera llamado.
Adam intentó contactar con Iris de diferentes formas, pero no había ni rastro de ella. Contactó con la policía después de eso, y se abrió una investigación, pero cerraron el caso al poco tiempo por falta de pruebas. Ahora lo estaba llamando. ¿Sería ella realmente? Cogió su teléfono y le devolvió la llamada. Fuera quien fuera que estaba en la otra línea no dijo nada,
por lo que preguntó.
—¿Iris? ¿Eres tú?
—¿Adam?
—Si, soy yo. ¿Dónde estás? — Adam escuchó como Iris le decía una dirección
a unas calles de donde él estaba —Voy para allá, quédate ahí.
...
Iris se despertó en una habitación que no reconoció. Agudizó el oído y escuchó pitidos y murmullo que venía de detrás de la puerta de la habitación. Estaba en un hospital. Intentó levantarse, pero solo consiguió marearse. Trató de no hacer ningún ruido, pero no debió de conseguirlo, ya que segundos después una enfermera entró a la habitación.
—¡Hola! ¿Te encuentras mejor? Ahora mismo es posible que estés un poco desorientada, pero se te pasará pronto. ¿Te acuerdas de algo? Iris intentó hacer memoria. Lo último que recordaba es haber colgado el teléfono, esperar hasta que un coche apareció por la esquina de la calle. Un chico de unos 19 años bajó del coche y la miró. Por su expresión, parecía que no había pensado verla realmente allí. El chico empezó a avanzar hacia ella, cuando empezó a marearse. No recordaba nada más después de eso.
—¿Me desmayé? —preguntó. La enfermera asintió y murmuró algo que Iris no entendió. Salió de la habitación y regresó con el mismo chico que se había bajado del coche.

...

Cuando se hizo de día, Adam estaba hablando con la enfermera sobre Iris cuando un ruido se escuchó dentro de la habitación. La enfermera le dijo que esperara allí mientras ella iba a revisar que todo estaba bien. Cuando salió, le hizo una seña silenciosa para que pasara. Iris estaba sentada en la cama.
Nadie dijo nada hasta que la enfermera llenó el silencio.
—Creo que sería mejor dejar a Iris descansar hasta que se encuentre mejor.
Podéis hablar unos minutos, pero volveré dentro de poco—con esto, dio media vuelta y salió de la habitación.
—No...No me acuerdo de mucho. Pero creo que empecé a acordarme de ti ayer. ¿Qué es lo que me ha pasado?
—Éramos mejores amigos... Un día me dijiste que tenías que irte por tus padres, pero cuando te fuiste nunca volví a saber nada más de ti. No... bueno, tus padres siempre habían sido muy estrictos contigo, aunque teníamos un teléfono para que pudieras contactar conmigo mientras no estabas, pero nunca
llamaste. No sé qué te pasó—la mirada de Iris pasó de la cara de Adam a sus brazos, llenos de vendas recién cambiadas—Los médicos han dicho que tienes amnesia post-traumática, y que te irás acordando de todo poco a poco.
— ¿Qué les ha pasado a mis padres?
—No lo sé. Es—Adam fue interrumpido por la puerta abriéndose de nuevo, la enfermera se asomó.
—Lo siento, me gustaría daros más tiempo, pero la policía ha venido para hacer algunas preguntas.
Adam dejó la habitación.
...
Unas horas después, la policía seguía interrogando a Iris. Estaba sentado en la sala de espera cuando lo llamaron para ir a testificar. Adam no entendía que podía saber él, pero no hizo preguntas. Los siguió hasta una sala vacía.
—¿Conocías a los padres de Iris? —preguntó uno de ellos.
—No mucho, creo que los vi un par de veces, ¿que ha pasado con ellos? —
Los dos policías se intercambiaron una mirada antes de que el otro contestara.
—El padre de Iris está arrestado por distintos delitos de robo, suplantación de identidad y encubrimiento. Se ha sabido hace poco que su familia estaba relacionada con una de las redes de atracadores y estafadores más grandes de España. Estamos intentando averiguar si Iris sabía esto—Adam no sabía que decir después de esto. ¿Iris lo sabía? Conocía a Iris desde hacía años, era su
mejor amiga, al principio le había resultado extraño no saber mucho de sus padres, pero con los años dejó de importarle. Solo cuando Iris le dijo que se iban por el trabajo de sus padres volvió a replanteárselo, pero ya era tarde para preguntar.
—¿Qué ha pasado con su madre?
—Su madre ha muerto de un disparo. Todavía estamos intentando saber que pasó exactamente, pero por el testimonio de su padre podríamos decir que ambos intentaron traicionar a su jefe y no salió como esperaban. Creemos que Iris fue testigo de todo esto, y que al intentar defender a su madre salió herida,
hubo un forcejeo y al final salió huyendo. Después de eso, Adam les contó lo poco que sabía y le dejaron solo con sus pensamientos.
...

 

Después de eternas horas de interrogatorio, Iris cayó rendida en la cama de su habitación. Había muchas cosas que había empezado a recordar, pero el recuerdo de la muerte de su madre le afectó de nuevo. Los policías prometieron volver al día siguiente y la dejaron descansar. Ahora que había
recuperado parte de sus recuerdos, tenía mucho en qué pensar. Los policías le habían dicho que su teoría era que sus dos padres habían querido traicionar a su jefe, pero lo cierto es que no fue así. Su padre había empezado a subir dentro de la jerarquía de la red, y se le estaba empezando a subir a la cabeza.

A causa de estos ascensos, tuvieron que mudarse a Barcelona, más cerca de la costa en caso de tener que huir. A su madre esto no le parecía bien, y ellas dos tenían planes de escapar a otro país. Fue entonces cuando le mandó la carta a Adam, pues no podían correr el riesgo de volver a Madrid después de huir, y quería que supiera que estaba bien. Sin embargo, su padre se enteró de sus planes y, cegado por el poder, las delató. Iris no podía pensar en otra cosa que no fuera eso. Su padre podría haberlas dejado ir, su madre intentó explicarle que no iban a delatarlos, simplemente querían una vida mas
tranquila, pero su padre no se arriesgó. Iris vió con sus propios ojos la ejecución de su madre. Al ver eso, Iris delató la red y al poco rato, hubo una redada. Cuando se dieron cuenta de lo que Iris había hecho, los hombres de su padre intentaron matarla a ella también. Tras un forcejeo, consiguió escapar.
¿Qué iba a pasar con ella ahora? Ya era mayor de edad legalmente, el Estado no iba a hacerse cargo de ella. Pensó en retomar los estudios, y casi se ríe al pensar en ella en la Universidad como si nada. Tal vez debería preguntarle a Adam si podía quedarse en su casa por un tiempo. Pensó en Adam. Se sentía
culpable por no haberle llamado, aunque sabía que no podía hacerlo. No quería ponerlo en peligro más de lo que lo hizo al ser su amiga. Mientras pensaba en su futuro, se quedó dormida. Tal vez, ahora que todo había acabado, podría vivir una vida tranquila como su madre habría querido.

                                                                                                    Carmen Padilla Sánchez 3ºESO-A

De nuevo en la ciudad

Tras años de ausencia, volvió a la ciudad en la que sucedió el accidente que durante tanto tiempo quiso olvidar. Durante este tiempo, ha estado luchando por descubrir quién fue el asesino del doctor Quiroga, un gran médico e investigador que por seguir con su último trabajo le llegó la muerte…

Al llegar de nuevo para investigar el caso, todo estaba cambiado, las calles, nuevas urbanizaciones, vecinos, pero lo que siempre estaba ahí era la cafetería Berlín, con su agradable olor a café recién hecho. Siempre estaba el señor Alberto para atender a los clientes.

-¡Hola! Buenos días, ¿Cómo está? Me alegro de volver a verle.

-Bien chaval, tú estás muy cambiado, ¿Qué tal por la ciudad de nuevo?

-De vacaciones descansando.

-Qué bien, pues disfruta del momento, amigo.

-Gracias, Alberto.

 

Después de saludar al señor Alberto, me fui al lugar del accidente… quería olvidar todo y aclarar de una vez lo que ocurrió. Según el mapa, tenía que ir a pie hasta llegar a la casa del Doctor Quiroga, un camino lleno de bosque abandonado, ya que nadie quería ir allí, porque según las malas lenguas estaba presente las noches del día 5, que fue la noche del accidente.La mochila pesaba y me detuve a beber agua, de pronto escuché un sonido que llegaba no muy lejos de la zona, fui allí y unos arbustos se movían sin parar, avancé…y zas! tropecé con alguien, la caída fue hacia atrás y mi sorpresa fue que era un niño de unos 12 años aproximadamente.

 

 -¿Estás bien, chico? El chico estaba asustado, lleno de barro, descalzo y        creo que días sin comer.

-¿Hola? No te voy a hacer daño,

-¿Cómo te llamas?

-Andrés dijo muy bajito…

-bien guay, yo me llamo Javier.

 

Abrí mi mochila y le ofrecí mi bocata y una botella de agua, rápidamente lo cogió pero no se lo comió.

-¿Por qué no te lo comes?

-No es para mí, mi madre necesita ayuda, por favor,

-¿Puede ayudarme?

-Claro, dime donde es el lugar y vamos. El niño parecía volar, cada vez que me adentraba en el bosque parecía que no era la ciudad que yo había visitado, sino una zona mágica…

Cuando llegamos, estaba muy cansado y lo que ví fue triste, una pobre mujer en el suelo con herida de arma blanca, no era profunda pero podía ser grave. Me armé de valor y le hice abrir al niño el botiquín para realizar con rapidez la cura de la herida.A la hora, ya estaba todo estabilizado y cerca había como una señal de fuego.Pregunté a Andrés si había casas cerca, pero por la cara de terror que puso, mi mente se puso en alerta.

- Señora ¿Quién le ha hecho esto? la mujer abría y cerraba los ojos, empezó a hablar algo que no se entendía.

-Por favor ¿Puede repetir? En ese momento me dio un papel con un símbolo… eran unas serpientes.

-¿Qué quiere decir esto? La cosa se está poniendo interesante.

 

 Llevé a la mujer al hospital como pude, fui a la comisaría y denuncié el caso, Andrés se lo llevaron para que descansara hasta el día siguiente. El caso del accidente estaba relacionado con el papel que me dio la mujer aquella noche. No dejaba de pensar en el dibujo. Quedaban un par de horas para amanecer y no quise perder tiempo. Me fui a la casa del doctor Quiroga, aquello estaba muy abandonado, la puerta de entrada no existía. De pequeño me encantaba estar en la biblioteca, había tantos libros, un mundo enorme que descubrir. Con mi linterna empecé a investigar la zona, había mucho polvo, de pronto en una moldura de una esquina empieza a girar una puerta y… había un pasadizo enorme, muy oscuro; allí no se veía nada. Seguía avanzando y cuál fue mi sorpresa cuando vi un interruptor. Pulsé y se encendió la habitación ¡que era un gran laboratorio del doctor! Aquello era alucinante, miles de pruebas, proyectos y avances médicos de un gran hombre al que le quitaron la vida. Aunque algo no encajaba, el dibujo de las serpientes….

Me fui a la zona superior de la casa, vi que no había cobertura en el móvil para consultar qué quiere decir el símbolo para buscar pistas y si está relacionado. Cuando me iba a marchar de la casa, vi que en la zona superior de la casa había una buhardilla con una puerta extraña, la observé por lo rara que era y cuál fue mi sorpresa que en lo alto de la puerta estaban las serpientes pintadas sobre la madera…. Intenté abrir la puerta, sin éxito, ya que necesitaba una combinación de números, volví a mirar la puerta por si había una pista y de nuevo el papel con el dibujo. Estaba amaneciendo y la luz entraba por las ventanas rotas de la izquierda, llegándome a los ojos. El papel como lo tenía en la mano hacia arriba se trasparenta algo por detrás y eran ¡números! estaban en forma de triángulo eran los siguientes: 804 y la puerta se abrió lentamente. Allí había utensilios extraños, animales en jaulas pero muertos, como unas especie de pócimas… en fin pero todavía había algo más, una especie de sala donde había algo de ruido, avancé despacio, escuché y desenfundé la pistola, seguía el ruido más fuerte como respiración agitada,! Alguien estaba allí encerrado! La puerta no era compleja, con un clip hice lo posible para hacer llegar al interior del pomo e hice girarlo. Lo que vi fue espantoso, un hombre anciano, sucio, sin luz, comida podrida…no sabía quién era, pero tenía que salir aquel pobre hombre de allí y hacer saber a mis compañeros lo que había descubierto. Cuando conseguí salir de allí no podía creer lo que estaba viendo, ¡era el doctor Quiroga! sus ojos eran los de siempre, astutos, inteligentes…

-Doctor ¿Cómo ha estado tanto tiempo aquí?

-Chico listo, te dije que serías un buen policía, sonrío y anduvo con dificultad.       -Tienes que sacarme de aquí con urgencia, nadie puede verme con vida,hasta que consiga hacer público mi ultimo experimento que cura un virus letal para la humanidad, pero no conviene a mucha gente, por eso el accidente, el encierro, solo he tenido contacto con una chica que mandaban con la comida.

-Ya me estaba cuadrando todo,la mujer herida,el dibujo de las serpientes…       

        -¿Quién es la chica?

-Es mi hija dijo el doctor.

-Bien entonces he visto también a un niño…

 -Sí, es mi nieto, y los dos corren peligro.

-No debe preocuparse, están a salvo le dije al buen hombre ya le contaré   con mas detalle lo que ha ocurrido,de momento vamos a mi coche y le llevaré a zona segura.

 -!A la policía no! Hay mucha gente infiltrada y debes de llevarme lejos y luego llevar a mi familia conmigo.

-Estupendo le dije, es mediodía y debe de estar en el maletero un tiempo.

-Vale, no te preocupes, estoy acostumbrado.

 

El viaje fue sin complicaciones,me despedí de Alberto, compré comida para despistar y llegamos a destino desconocido. Tres meses después, el doctor Quiroga se reunió con su familia con identidades distintas para una vida nueva y yo con un caso resuelto más y por fin conseguí olvidar un accidente que nunca llego a existir.


Marco Tamaral Monzón 3ºESO-B


lunes, 24 de octubre de 2022

Lágrimas sin vida



Lo reconocí inmediatamente y eché a correr tras él, pero lo perdí al dar la vuelta a la esquina. Me dolía el corazón, sentía que temblaba debido al frío sentimiento de perderle, ya había sucedido infinitas veces, no podía volver a permitirme fallar. La última vez fue de las duras, la sume a una de las peores experiencias de mi larga vida, lo había logrado, había superado la prueba, y aun así me lo arrebataron. Tristemente pensé que tendríamos al fin nuestro final feliz, pero el destino fue celoso, y no lo quiso así.

Seguí corriendo por las oscuras calles de Milán, sus asfaltos pedregosos me estaban torturando los pies, había también una farola, hacia un ruido ensordecedor, escuchaba claramente su bombilla avisando a la ciudad que había cumplido con su misión, que quería apagarse. Seguí corriendo, me ardía la garganta de las dolorosas y profundas respiraciones que mis pulmones daban, sentía puñales por todo el cuerpo, me pedía que parase, pero los recuerdos inundaban mi mente siendo tan poderosos que incluso insonorizaban el dolor.

No pude evitar pensar en la peor de las situaciones, el miedo de volver a perderlo estaba nublando mis capacidades. Corrí por más de una hora para nada, lo había perdido de vista.

Me escondí detrás de la pared de una antigua casa en ruinas y me dejé escurrir por ella hasta sentarme en el suelo, y lloré, lloré volviéndome a sentir esa adolescente de Bulgaria a la que le habían arrebatado a su amor. Desgarré mi garganta gritando, ya afectada por el esfuerzo anterior. En ese momento no me importó en absoluto el molestar a los milaneses que habitaban mis alrededores, solo tenía ganas de matar, no había preferencia ninguna, solo quería ver el sufrimiento de alguien, provocarle tanto dolor que hiciese que el mío pareciese una nadería, quería ver a alguien rogar por su vida, rogarme que no le drenase la sangre, sentirme poderosa de nuevo.

Después de tantos años había llegado a la conclusión de que el amor nos vuelve débiles, cualquier persona que este realmente enamorada de otro ser humano daría su vida por él y eso es lo que me pasaba a mí con Alessio.

Reconocí su olor, el de la vainilla mezclada con el tabaco, era característico de él, únicamente de Alessio, así que levanté rápidamente la cabeza para encontrarme con él, lo tenía justo de pie delante de mí. Alessio era un hombre alto, delgado y sin un cuerpo musculoso, desde que lo conocía nunca lo había visto entrar a un gimnasio, su pelo era precioso, me encantaba su color azabache además de lo suave y liso que era, tenía una longitud más larga de lo normal, había mechones que incluso pasaban sus orejas. Sus ojos eran de color avellana mezclada con un verde claro, haciendo que sus pupilas resaltasen, tenía una nariz aguileña, típica nariz italiana, aunque la suya tenía unas proporciones perfectas; ese día llevaba una camisa blanca con el primer botón abierto, y unos pantalones negros de traje conjuntados con la chaqueta, era su estilo desde hacía años. Finalmente él inició la conversación.

-       -Hola, ehh, buenas noches, pasaba por aquí y he oído gritos. ¿Estás bien? ¿Te ha ocurrido algo?

-       -Siento haberte preocupado, mal de amores supongo, gracias por preguntar.

Mi estómago sufría la enfermedad temporal de las mariposas y mi corazón la del olvido, como dolía el tenerle enfrente y que no recordase absolutamente nada, siempre era así, y yo no podía cambiar nada.

-       -Te podría acompañar a casa si no te importa, al fin y al cabo, es de noche, no me gustaría que volvieses sola, así solo pareces vulnerable.

Si él se acordase de lo que yo realmente era sabría que yo sola podría con una docena de hombres como él, pero aún no podía saberlo, así que tocaba fingir.

-       -Sin problema, y muchas gracias.

Me acompañó hasta mi casa, durante el camino charlamos sobre diversos temas: Milán y la forma en la que llegamos a ella, el cielo, nosotros mismos...La conversación estuvo entretenida, hasta que preguntó por lo que me había pasado minutos atrás.

-       -Realmente parecía que sufrías antes, ¿puedo preguntar qué ocurría?

No sabía que decirle para no acelerar el proceso natural, si le decía la verdad sufriría el shock traumático que ya sufrió en ocasiones anteriores, así que, ahora que lo tenía, no podía volver a dejarle escapar.

-       -Un engaño.

No quise especificar más, aunque sabía que después de esa pobre respuesta él haría más preguntas.

-       -Lo siento mucho.

Los siguientes 20 minutos fueron un poco incómodos, ninguno de los dos se atrevía a hablar. Después de un rato por fin llegamos a mi casa, nos despedimos y quedamos en vernos cualquier otro día, sin presiones. La única presión era que él en dos meses cumpliría sus 22, y me lo arrebatarían de las manos como habían hecho las brujas todas las veces, llevándose partes de mi corazón desde 1864.

Esa noche me metí en su mente, le hablé para que reconociese mi voz, le enseñe nuestros mejores momentos juntos durante 1863 ahorrándome su muerte, aún no era el momento de ella, no tenía la última palabra.

Conocí a Alessio por primera vez el 15 de enero de 1863, en ese momento yo tenía mis 21 recién cumplidos y buscaba la manera de ganarme la vida en Bulgaria. En aquellos años nadie ofrecía trabajo a una mujer de pocos años y sin experiencia, tristemente solo servíamos para tener hijos y cuidar de la casa, así que tuve que ganarme la vida robando en los mercados y palacios. Mi familia me había enseñado a hacerlo, durante toda mi infancia nos fuimos trasladando por diferentes ciudades y países en busca de mejores vidas, y como apenas teníamos recursos, había que robarlos. Nunca me sentí demasiado orgullosa de ello, pero no me arrepiento, lo primero de todo era nuestra supervivencia. Finalmente se corrió la voz tras los numerosos hurtos que fui realizando, y se organizó un baile para intentar cazarme, ahí fue donde nos cruzamos por primera vez.

Alessio era el hijo mayor de Eloy y Marian, los reyes de Bulgaria, por lo que Alessio era el heredero al trono. Desde hacía semanas se oían rumores de un posible casamiento entre Alessio y Brianne, princesa de Alemania y heredera al trono de aquel país, ya que sus progenitores así lo habían pactado, quisieran o no. Independientemente de eso entré en aquel palacio con un vestido robado, haciéndome pasar por una dame gleisse, así era como llamaban a las mujeres de clase alta en Bulgaria. Entré por la puerta principal, para no levantar sospechas y simplemente me dirigí a los aposentos reales, no muy lejos del salón de baile, asi que me fue fácil encontrarlos. Justo cuando cruzaba el largo pasillo oí una discusión, supuse que eran el rey ay el heredero por la conversación que estaban teniendo.

-       --Necesitas una esposa ya, no podemos esperar más, la gente hace preguntas hijo y nosotros no podemos seguir declinando ofertas.

-       -Padre, no puedo casarme con Brianne.

-       -Alessio esto se está yendo de las manos, te casarás con ella quieras o no, yo ya no puedo cumplir mis deberes como rey, y el pueblo no quiere un rey sin una reina.

La conversación terminó, solo se oyó un golpe, como si se cayese un asiento. A continuación, se abrieron las puertas de la estancia de par en par, chocando con las paredes debido a la fuerza con la que habían sido abiertas. Rápidamente corrí a esconderme en una de las habitaciones próximas, grave error, ya que resultó ser la de Alessio.                                                                                                  

Nos encontramos de frente, ambos impresionados por el momento, no se asustó ni avisó a caballería, cosa que me extraño y agradecí. Tomé su silencio como signo de que explicase lo que estaba ocurriendo, así que me decidí a hacerlo.

-       -Soy nueva en la corte y he confundido la estancia a la que debía dirigirme, discúlpeme majestad.

A continuación de eso hice un intento de reverencia, con la intención de mostrar respeto y sumisión.

-       -Levántese y preséntese.

Acaté la orden con rapidez, de forma inconsciente.

-       -Mi nombre es Katerina Wed, sobrina del conde Richard Wekings.

Rece en silencio que no conociese a nadie que se llamase así y me dejase en paz, aunque técnicamente la que molesta era yo.

-       -¿Por qué no tienen mismos apellidos?

-       -Porque soy pariente lejana.

-       -¿Por qué debo confiar en usted?

-       -Eso es decisión propia.

La conversación no acabó ahí, seguimos hablando durante la noche, y al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente y así sucesivamente, durante todo 1863 y mitad del 64, hasta que nos enamoramos. Nuestra relación era prohibida, él estaba casado con Brianne y yo era una asquerosa bruja que solo sabía mentir. Alessio salía todos los días de Palacio a las cuatro de la tarde, con la excusa de ir a cazar, a partir de ahí empezaba nuestro tiempo juntos, que aunque no era mucho, nosotros disfrutábamos como si fuesen 100 vidas.

Su familia acabo descubriendo nuestro romance, a partir de ahí todo empeoró.

Él no podía salir de palacio, por lo que nos comunicábamos por cartas. En sus cartas solo había tristeza, narraba historias sin sentido, incluso había papeles arrugados por las lágrimas que habían caído mientras su escritura, me partía el corazón verle sufrir de esa manera.

Dejó de escribirme por unos días, después de las anteriores cartas recibidas me preocupé, y decidí colarme en palacio. La imagen que encontré terminó de partirme el corazón.

El cadáver de Alessio se encontraba en medio del salón, justo en el medio, y rodeado por un círculo hecho de sal. El dolor que provocó la imagen fue inhumano e hizo que cayese al suelo, al lado del amor de mi vida había una carta de su puño y letra, en la que ponía lo siguiente:

 

Querida Katerina,

Vienen a por mí, oigo voces susurrarme al oído que lo que hago está mal, que debería parar. A veces, incluso siento manos tirar de mi cuerpo de forma cruel, intentando hacerme daño, intentando matarme. Sé que puede parecer una locura, incluso yo lo creo así, pero cada día se siente peor. Las voces también hsblan de ti, dicen que eres sucia, una bastarda, que no mereces ser feliz. En las paredes de mi alcoba veo muchas veces repetido el mismo mensaje, DAME ROUGE, y no sé que es lo que significa. 

Necesito tu ayuda Katerina, ven, te lo ruego.

Alessio.

Sabía lo que había ocurrido, mi antiguo aquelarre, Le legared lo había matado delante de mí, y yo no había sido capaz de verlo. Mi aquelarre era un conjunto de brujas que trabajaba con la sangre, sacábamos nuestro poder de la sangre humana. Deje mi aquelarre con 19 años, y me busque la vida sola, sin el uso de mis poderes, como una humana normal. Mi aquelarre se sintió traicionado, y juraron eterno odio a mi persona, arruinando cada progreso que hacía en mi vida.

En ese momento sentí un dolor agudo, bajé mi cabeza a mi abdomen, de donde procedía el dolor y ví sobresalir el puñal. El Trahion Bell, el puñal que toda dame legared  tenía, una de las mías había acabado con nuestras vidas.

Me condenaron a reencarnar y revivir la historia de distintas maneras siempre que la réplica de Alessio muriera. Desde el 14 de Julio de 1864 revivo la historia, siempre con el mismo final, su muerte y reencarnación, mientras yo sigo igual, no envejezco ni cambio en nada solo vivo la muerte del amor de mi vida una y otra vez, hasta que me pierda a mí, hasta que pierda mi corazón, hasta que mis lágrimas queden sin vida.

                                                                                   Marta Córdoba Villegas 3ºESO-A


Los Smith

Esta casa la veía todos los días cuando me levantaba. Era una casa de ladrillo visto, con dos plantas y un patio, además de una piscina, aunque esta no la usaban demasiado. La casa daba un aire rústico y un poco sombrío, ya que era poca luz la que entraba en el interior. La familia que solía vivir aquí se iba todos los fines de semanas a casas rurales o de senderismo, eran sus actividades favoritas. Cuando se iban no se notaba su ausencia, era una familia seria, silenciosa, realmente impresionaban. El matrimonio se dedicaba a los negocios, eran parte de una gran empresa. Sus hijos desde pequeños siempre mostraron una alta inteligencia y raras veces salían a jugar como el resto de los niños. Daban la impresión de ser la familia perfecta pero como todas, siempre guardan un gran secreto. Los Smith tenían mucho más que contar. 


Un viernes como otro cualquiera salí de trabajar y llegué a mi casa, eran las ocho de la tarde y el motor del coche de los Smith ya estaba sonando, lo que significaba que, como todos los fines de semana se iban a realizar alguna actividad, me parece que el de esta semana era senderismo. Mas cuando salgo a comprar al supermercado escucho que mis vecinos hablaban entre sí muy nerviosos, como si algo hubiera ocurrido. Nunca imaginé que esto pudiera ocurrir, tras muchas versiones escuchadas supe que los Smith tuvieron una pelea doméstica, al parecer realmente preocupante se empezó a escuchar discusiones entre el matrimonio, más tarde se unieron los dos hijos, a lo que más tarde le sigue un silencio aterrador. Por último se escucharon fuertes ruidos que asustaron al vecindario.

Pasado el fin de semana no habían vuelto del senderismo, cosa que fue aún más preocupante. Me picaba la curiosidad; hacía ya casi un mes que la familia no volvía. Al anochecer decidí entrar en aquella casa. Jamás imaginé que en el polvoriento cajón de la mesa encontraría dos anillos de matrimonio ensangrentados. Dicha mesa se encontraba en el patio, al lado de la puerta de la casa. Me resultó relativamente fácil entrar y colarme por el patio, el muro no era muy alto. Decidí dejar los anillos allí y procedí a entrar por una ventana, suerte para mí que esta no tenía ningún tipo de protección el cual no me dejase entrar. La casa era sombría, todo ordenado y no había nada en particular, salvo que en el suelo había hallado huellas, las cuales parecían de barro. Seguí las huellas que me hicieron salir del salón y que me llevaron al pasillo. No era muy profundo, terminaba con las escaleras de la segunda planta. Subí las escaleras siguiendo el rastro de huellas el cual me llevó al cuarto de baño. Lo primero que vi fue la bañera llena de agua con hielo. Había un par de toallas tiradas y por los muebles, los cuales manchados de huellas de barro. También encontré varias gotas de sangre esparcidas por el lavabo, que me llamaron la atención. Seguí explorando sin saber qué podría encontrarme, realmente estaba nerviosa.

La siguiente habitación fue la del matrimonio donde el escenario fue totalmente distinto. Encontré un cuerpo totalmente irreconocible, tenía la cara deformada por las heridas que le habían provocado. Pero podría decirse que podría ser el padre o el hijo mayor, eran muy altos al contrario que la madre y el hijo menor. El cuerpo estaba tirado en el suelo, la imagen impresionaba bastante. Me fijé mejor y en una mano le faltaba el dedo anular donde tanto la mujer y el hombre llevaban los anillos de casados, lo que me indicó que este cuerpo era el padre. Me quedé sospechando en la señora Smith, pensando si todo esto habría sido cosa suya. Inspeccioné el resto de la habitación pero no había nada relevante. Salí temiéndome lo peor, imaginándome todo lo que pudo haber pasado.


La última habitación era el cuarto de los dos hermanos, había una litera a la derecha, un escritorio en medio con varios libros sobre él y el armario a la izquierda. Revisé todo y encontré en el armario una masa de ropa desordenada, una mochila con juguetes que probablemente sería del menor pero nada más. Volví a bajar las escaleras y salí de la casa, me faltaba el patio, tenía que asegurarme de que no me faltase por ver nada más.

Había muchos hierbajos, estaba todo dejado, tenían un gran patio que se dividía en el trasero y en el delantero. Decidí comenzar por la parte delantera la cual tenía una piscina grande pero sucia y descuidada, sin agua siquiera. Contaba con un muro que rodeaba la casa y varias plantas por las esquinas las cuales todavía parecían tener buen aspecto. Me asomé a la piscina y había un saco muy sucio, lleno de barro donde encontré otro cuerpo, el cual pude reconocer, era el hijo menor. Salí de la piscina pensando e intentando unir distintas pistas de lo que había visto por el momento para descifrar lo que pasó.

Escuché ruidos por la parte trasera del patio y no me quedaba otra que esconderme en el interior de la casa. Mientras corría temiéndome que había vuelto el asesino, buscaba desesperadamente un sitio el cual no me encontrara. Subí al dormitorio de los hijos y cuando iba a cerrar la puerta alguien puso su mano en mi hombro. No tuve el suficiente tiempo de girarme y descubrir quién era, fue inesperado, no escuché acercarse hacia mí nada ni nadie. Entonces recibí un fuerte golpe el cual hizo que no me volviera a despertar.

Así termina todo, no debí entrar en dicha casa, pero como ya saben, la curiosidad mató al gato.

                                                                                           Natalia Canales De la Fuente 3ºESO-D


domingo, 23 de octubre de 2022

Lo vi

Tras unos momentos de duda lo reconocí inmediatamente y eché a correr tras él, pero lo perdí al dar la vuelta una esquina. Le conocí hace casi un año y ni yo misma puedo creer en cómo me ha cambiado.
Por ello, estaba caminando por una zona hasta que lo vi. Lo vi cómo se iba desvaneciendo con su mirada fija a su móvil hasta que se va. De repente, después de un rato caminando, lo vuelvo a ver; esta vez en un sitio diferente justo donde estaba yo y con la mirada fija a una chica, hasta que lo vuelvo a perder tras haberme frotado los ojos para ver si era real lo que veía.

Finalmente, al llegar a mi casa, justo en la entrada lo vuelvo a ver. Tendía en su mano lo que parecía ser un regalo. Pero esta vez el chico no desaparece; con la mirada perdida en alguna parte hasta que aparece una chica. Era la misma chica que había visto antes. Decidí subir a mi casa para olvidarme de lo ocurrido y descansar ya que mañana tenia que estudiar. Al día siguiente, no lo vi por ninguna parte y me alivié mucho ya que iba con mis amigos y me lo estaba pasando muy bien, así que encontrármelo sería un poco malo y ellos lo comentarían. 



Pasó toda la semana y era ya viernes. No me lo encontré por ningún rincón de la calle. Pero todo no iba a estar tan bien como parecía. A lo largo del fin de semana, ya que estaba tan estresada, decidí ir a dar una vuelta para despejarme un poco. Hasta que lo vi. Lo vi sentado en un banco solo. Estaba escuchando música y parecía estar esperando a alguien. Una parte de mí quiso acercarse para verle y hablar con él y decirle todo lo que me guardaba mientras que otra parte me lo impedía. Y en nada más esos segundos que estuve distraída, ya no estaba en el banco y lo había perdido otra vez. Me desesperé y decidí volver a mi casa. Aproveché durante el camino para hablar escuchar música. 

Todo esto que cuento me ocurrió hace unos meses y al cabo del tiempo me di cuenta de que esas situaciones que vivían no eran reales sino imaginarias. Esa chica que veía, era yo; y todas esas veces que le veía y le perdía era porque estaba atrapada en el recuerdo y mi cerebro me proyectaba esas situaciones que viví y claro, al querer acercarme, se desvanecía y le perdía. Actualmente estoy bien y no lo he vuelto a proyectar en mi cabeza.  Diario: 8/ 10/ 22    

                                                                                                                  Sofía Martín Tejada 3ºB